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Apenas han transcurrido dos días desde el Informe de Gobierno de Enrique Galindo Ceballos cuando una nueva jornada de lluvias volvió a poner en evidencia uno de los problemas que la capital potosina arrastra temporada tras temporada: una ciudad que sigue siendo altamente vulnerable ante precipitaciones intensas.
Durante la noche, distintos sectores registraron calles anegadas, acumulaciones de agua en pasos a desnivel, vehículos varados y congestionamientos que complicaron durante horas la circulación.
Entre los puntos con mayores afectaciones se reportaron avenida Salvador Nava Martínez, Acceso Norte, la zona de la Alameda y Universidad, así como otras vialidades y puentes de la ciudad.
El episodio ocurrió apenas 48 horas después de que el Gobierno Municipal presentó un balance positivo de la administración y destacó, entre otros resultados, las acciones de mejoramiento urbano realizadas durante los últimos cinco años.
Ahí aparece el contraste que difícilmente puede pasar inadvertido: mientras el discurso del Informe colocó sobre la mesa una ciudad con avances en infraestructura y servicios, la lluvia volvió a encontrar los mismos puntos vulnerables de movilidad y drenaje que los potosinos conocen cada temporada.
Y el antecedente es reciente. El pasado 14 de septiembre, una precipitación de aproximadamente media hora provocó inundaciones y complicaciones en vialidades como Venustiano Carranza e Himno Nacional, además de afectaciones en el Centro Histórico y en el entonces cerrado bulevar Jacobo Payán.
La lluvia de este miércoles, además, no llegó de manera inesperada. Protección Civil había advertido desde horas antes sobre la posibilidad de precipitaciones fuertes a muy fuertes en la zona Centro, con riesgo de encharcamientos y afectaciones a la circulación.
El problema, por tanto, no está únicamente en que llueva. Está en lo que ocurre con la ciudad cuando llueve.
Porque una administración puede presentar cifras, obras y avances; pero la infraestructura urbana también se mide en la capacidad de las calles, drenajes, pasos a desnivel y vialidades para responder cuando las condiciones climáticas dejan de ser ordinarias.
Dos días después del Informe, la capital volvió a ofrecer esa otra fotografía de la ciudad: la que no aparece en el escenario, sino en las calles anegadas, los vehículos detenidos y las horas perdidas en el tráfico.
Más que una prueba para la administración municipal, fue un recordatorio de que todavía hay pendientes urbanos que no desaparecen con un balance de gobierno.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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