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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 21 de septiembre de 2026.- En menos de 10 días, ocho policías y un cadete aparecieron vinculados a tres investigaciones penales en circunstancias completamente diferentes, pero con un punto de encuentro: personas pertenecientes a instituciones cuya función es prevenir delitos, preservar el orden y proteger a la ciudadanía terminaron bajo investigación.
El primer episodio ocurrió el 5 de septiembre en Matlapa, donde un hombre detenido tras un accidente vial murió mientras se encontraba en los separos municipales. Días después, la fiscalía general del Estado informó la detención de cuatro policías municipales por su probable participación en el homicidio. Lo habrían golpeado y se infartó.
El segundo ocurrió en Tancanhuitz. Raymundo “N”, de 46 años, elemento activo de la Guardia Civil Estatal, murió por un disparo presuntamente realizado por su hermano Elizalde “N”, también integrante de la corporación. Ambos se encontraban fuera de servicio cuando ocurrió la discusión. Posteriormente, la Fiscalía obtuvo una orden de aprehensión contra Elizalde por homicidio calificado.
El tercer caso ocurrió en la capital potosina, donde dos mujeres policías municipales en activo y un cadete fueron detenidos por su probable participación en un robo a casa habitación en la colonia Morales. La corporación municipal sostuvo que las agentes habían acudido al domicilio como parte de un supuesto auxilio, versión que deberá ser confrontada con las pruebas de la Fiscalía.
Tres casos distintos, nueve personas vinculadas a corporaciones policiales y apenas nueve días de diferencia. Ese es el recuento.
MATLAPA: EL DETENIDO QUE NO SALIÓ VIVO DE LOS SEPAROS
Fermín Antonio había sido detenido después de un accidente vial y trasladado a los separos de Seguridad Pública Municipal de Matlapa. Horas después murió. Lo que siguió fue una protesta de habitantes, la retención de policías municipales y una investigación que terminó llevando a cuatro elementos ante la Fiscalía.
Inicialmente, las autoridades esperaban los resultados de la necropsia para establecer la causa del fallecimiento. Conforme avanzó la investigación, la Fiscalía informó que cuatro policías municipales habían sido detenidos por su probable participación en el homicidio.
De acuerdo con la hipótesis ministerial, el hombre se habría resistido a la detención y posteriormente habría sido agredido. La necropsia estableció, según informó la autoridad, que murió de un infarto al miocardio derivado de diversos golpes.
El caso coloca una pregunta fundamental sobre la mesa: ¿qué ocurrió dentro de una corporación para que una persona que estaba bajo custodia terminara muerta?
Además de determinar la responsabilidad individual de los agentes, el expediente obliga a revisar los protocolos de detención, la supervisión de los separos y quién estaba encargado de garantizar la integridad del detenido.
TANCANHUITZ: DOS HERMANOS, DOS POLICÍAS Y UN DISPARO
Días después, otro policía apareció involucrado en un homicidio. Esta vez, la víctima también pertenecía a la Guardia Civil Estatal y era su hermano.
Raymundo “N” y Elizalde “N” eran elementos activos de la corporación. Ambos estaban fuera de servicio cuando una discusión terminó con un disparo contra Raymundo, quien fue trasladado a un hospital de Aquismón, donde murió.
La investigación avanzó hasta que la Fiscalía obtuvo una orden de aprehensión contra Elizalde por homicidio calificado.
El caso tiene además una particularidad: la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana informó que el arma utilizada presuntamente en el homicidio no correspondía al arma de cargo asignada al agente, sino que era de su propiedad.
La circunstancia abre otra pregunta: ¿qué mecanismos existen para conocer y supervisar las armas particulares que poseen los elementos policiales y su uso cuando están fuera de servicio?

MORALES: DOS MUJERES POLICÍAS, UN CADETE Y LA DENUNCIA DE ROBO
El tercer episodio ocurrió en la colonia Morales, en la capital potosina. Elementos de la Guardia Civil Estatal acudieron después de un reporte sobre personas sospechosas y localizaron una camioneta frente a un domicilio, donde fueron asegurados diversos objetos presuntamente relacionados con un robo.
Entre los detenidos estaban Alexandra “N” y Claudia “N”, ambas policías municipales en activo, así como Javier “N”, cadete de la misma corporación.
Los tres fueron puestos a disposición de la Fiscalía, pero la historia tiene una segunda versión. Desde la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Ayuntamiento capitalino se informó que las agentes sostenían que habían acudido al domicilio como parte de un servicio de auxilio y que existían registros que tendrían que ser revisados.
Por eso, el expediente todavía tiene preguntas abiertas: quién solicitó el supuesto auxilio, quién envió a las agentes, qué registraron los sistemas de despacho y qué relación existe entre los detenidos y los objetos asegurados.
TRES CASOS DISTINTOS, UNA MISMA PREGUNTA
Sería sencillo afirmar que estos hechos demuestran una crisis dentro de las corporaciones policiales de San Luis Potosí. Sería también una conclusión precipitada. No existe evidencia pública que relacione los tres expedientes y una detención tampoco equivale a una condena. Cada persona deberá enfrentar su proceso con respeto al debido proceso y la presunción de inocencia.
Pero la coincidencia temporal sí merece atención.
En nueve días, cuatro policías municipales fueron detenidos por un probable homicidio en Matlapa; un elemento de la Guardia Civil Estatal fue señalado por la muerte de su hermano, también policía; y dos policías municipales junto con un cadete fueron detenidos por su probable participación en un robo.
El dato no demuestra por sí mismo una crisis, pero sí justifica revisar los mecanismos de selección, capacitación, supervisión y disciplina de quienes portan un uniforme.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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