
Matan a un hombre tras balacera en las fiestas de Tanquián
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 25 de noviembre 2020.- Me llamo Patricia Jasso, mejor conocida como La Chilanga, tengo 31 años de edad, nací el 2 de junio de 1986. Mi madre se llamaba Patricia Castillo, murió cuando yo tenía 6 años, mi padre se llama Ricardo Jasso y aunque todavía vive, es como si ya estuviera muerto porque no se ni dónde está.
Me gusta mi forma de ser, aunque algunas cosas debo reconocer que me molestan porque a veces soy una persona muy agresiva, bueno eso dicen, porque para mí, eso que llaman agresividad, es solo una respuesta a no dejarme de nadie.
Mi familia es todo para mí, tengo tres hijos la más grande de catorce años, el mediano tiene once y la chica diez. Todos son de lo más normal, los niños a la escuela su papá al trabajo, aunque sea un bueno de borracho e infiel, pero buen padre al fin, aunque no buena pareja.
Antes de llegar aquí me gustaba mucho dedicarme a mis hijos y en los tiempos libres, a lo que deje dinero, ¡Pero mucho dinero!, bueno mejor dicho, me dedicaba a hacer lo que me mandaran. Aunque no pertenezco a ninguna organización de manera formal, conocí a muchas personas desde que tenía dieciséis años cuando comencé a viajar a la Ciudad de México para divertirme en los bares donde trabajé, donde conocí a los dueños y administradores. Pero, no es por eso que llegué aquí, en realidad fue por un primo del Cártel de Golfo CDG, él me contactó para hacer lo que en muchas ocasiones había hecho, asesinar, pero aquí estoy por extorsión por hacerle un favor al amigo de mi primo. No me costó trabajo decidirme a dedicarme a esto, porque para mí y para mis bebes significaba llevar una muuuy buena vida, mucho dinero, por semana ganaba de 50 a 100 mil pesos, por eso fue sencilla la decisión.
Estar aquí me hace sentir triste, desilusionada y enojada, porque hasta aquí vine a darme cuenta que quienes realmente están conmigo apoyándome, porque afuera tenía amigos y amigas, primos, primas, tíos, tías y sobre todo hermanos y ahora solo tengo un marido, mis hijos y una pareja que me apoya mucho, ella se llama Guadalupe y me viene a visitar cada mes, mi marido viene cada quiere, pero eso sí, me manda dinero. Bueno, yo pienso que eso es lo único que no me puede negar, porque antes de llegar aquí, yo lo dejé muy bien con un negocio, carro, camioneta, grúas y dos motocicletas.
Tengo un año y siete meses presa. Me sentenciaron a nueve años y seis meses de prisión. Me fui a la apelación arriesgándome a que me suba la sentencia, no lo sé todavía, pero ya se fueron dos años de mis causas y agarraron a mi primo. No sé qué va a pasar pero estoy consciente de lo que hice y ya sabía a lo que le tiraba y ahora no me queda de otra que echarle chingadazos.
Yo soy Patricia Jasso y esto es solo un poco de mi vida.
(Historia del libro Cautivas, con el permiso de la coordinadora del mismo, Marcela García Vázquez)