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San Luis Potosí, S.L.P., 11 de octubre de 2025.–En los últimos días, Tláloc parece haber despertado con toda su fuerza sobre San Luis Potosí.
Las lluvias constantes que se han registrado en diversas regiones del estado han traído tanto alivio como preocupación: mientras el campo agradece el retorno del agua tras años de sequía, cientos de familias enfrentan inundaciones y pérdidas materiales.
En la cosmovisión mexica, Tláloc era el señor de la lluvia y del trueno, un dios de doble naturaleza: generoso y destructor. Su poder, compartido con Chalchiuhtlicue, diosa del agua dulce, garantizaba el crecimiento del maíz, pero también podía traer tormentas, heladas y granizo devastador.
De su unión nacieron los tlaloques, pequeños espíritus de las nubes que, según la tradición, derramaban sus vasijas para hacer llover sobre la tierra.

Hoy, su presencia se siente nuevamente en San Luis Potosí. La zona Huasteca ha sido una de las más afectadas por las precipitaciones, con ríos desbordados y viviendas dañadas, mientras que en la capital se han reportado inundaciones, tráfico colapsado y daños menores en vialidades.
Aun así, especialistas señalan que estas lluvias también representan una esperanza para el campo potosino, que en años recientes padeció una sequía histórica.
“Lo que para muchos es tragedia, para otros es bendición”, dicen los agricultores, conscientes de que sin el agua de Tláloc, la tierra no florece.
Entre el mito y la realidad, el dios de las lluvias sigue recordando a los potosinos que su poder, como el del agua, no conoce equilibrio: puede dar vida, pero también poner a prueba la resistencia de los hombres.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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