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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 6 de enero de 2026.– Cada 6 de enero, millones de hogares en México despiertan con la ilusión intacta de una de las tradiciones más queridas y arraigadas del calendario católico: la llegada de los Reyes Magos.
Más allá de los regalos, esta celebración conserva un profundo significado religioso que se ha transmitido de generación en generación.
Desde la tradición de la Iglesia católica, la historia de los Reyes Magos se remonta al relato bíblico del Evangelio de San Mateo, donde se narra la visita de unos sabios provenientes de Oriente que, guiados por una estrella, emprendieron un largo viaje para adorar al Niño Jesús recién nacido.
La Iglesia los reconoce como Melchor, Gaspar y Baltazar, quienes simbolizan a los pueblos del mundo que reconocen a Cristo como rey.
Cada uno de ellos llevó un regalo con un significado especial: oro, como reconocimiento a la realeza de Jesús; incienso, que representa su divinidad; y mirra, un anuncio de su humanidad y del sacrificio que marcaría su vida.
Este encuentro, conocido como la Epifanía del Señor, representa la manifestación de Dios al mundo y es una de las celebraciones más importantes del calendario litúrgico.
En México, esta tradición encontró un lugar especial en la vida familiar, con el paso del tiempo, la celebración trascendió el ámbito religioso para convertirse en un momento de convivencia y unión.

La víspera del 6 de enero, niñas y niños colocan sus zapatos con la esperanza de recibir un obsequio, mientras que las familias se reúnen para compartir la Rosca de Reyes, símbolo de amor, fe y comunidad.
Para la Iglesia católica, la permanencia de esta tradición refleja la fuerza de la fe popular y el valor de transmitir enseñanzas a través de gestos sencillos.
En muchos hogares mexicanos, los Reyes Magos no solo representan la ilusión infantil, sino también la oportunidad de fortalecer lazos familiares y recordar el mensaje de esperanza que dio origen a esta celebración.
A pesar del paso del tiempo y de los cambios sociales, la llegada de Melchor, Gaspar y Baltazar continúa ocupando un lugar especial en la cultura mexicana, reafirmando que la fe, cuando se vive en familia, sigue siendo uno de los pilares más sólidos de las tradiciones del país.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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