SAN LUIS POTOSÍ, SLP., a 20 de abril de 2019.- A las ocho de la noche del viernes, el evento religioso más esperado por la comunidad católica estaba por iniciar, un grupo de hombres integrantes de la guardia pretoriana se dirigía ya al Templo de la Virgen del Carmen, en la plaza que lleva el mismo nombre; al fondo de la escena, los espectadores se mantenían en silencio, mientras los tambores y las trompetas entonaban un sonido lúgubre, recordaban la muerte de Jesús y el sufrimiento de Nuestra Señora de la Soledad.

A las 8:03 pm, se escucharon tres campanadas que avisaron la apertura de las enormes puertas labradas del templo católico, con ello inició la Procesión del Silencio en San Luis Potosí, México, la segunda más importante en todo el mundo y que se realiza desde 1954; una procesión que recorre las calles del Centro Histórico mientras los contingentes de cofradías escenifican la muerte de Nuestro Señor Jesucristo en una hilera de más de tres kilómetros y medio, basada en las representaciones de Sevilla, España.

Desde el año 2013 el recorrido es considerado Patrimonio Cultural de San Luis Potosí, aunque se pretende se declare Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Las 32 cofradías participantes, integradas por niños, hombres, mujeres, adultos mayores y personas con discapacidad, formaron parte de esta legión de más de dos mil personas que mostraron su devoción y fervor católico, al representar las Estaciones de dolor del Viacrucis que vivió Jesús.

Los fieles cristianos seguían el paso protocolario, mientras que decenas de hombres, llamados costaleros, cargaban en sus hombros plataformas de madera labrada de hasta dos toneladas que contenían las imágenes religiosas, adornadas con flores de distintas especies y que por más de cuatro horas son cargadas para recorrer el centro de San Luis Potosí… pasando por los templos y edificios históricos de mayor remembranza, como el Jardín de San Francisco, la Capilla de Aranzazú, los Arcos Ipiña en la Plaza de los Fundadores, Palacio de Gobierno Estatal y Municipal, hasta volver al punto de partida.

Las mujeres, vestidas con ropas negras y rebozos elaborados por artesanos del municipio de Santa María del Río, emulan el luto que hasta nuestro siglo prevalece por la muerte del Nazareno y que es presenciada por alrededor de 80 mil espectadores de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, mientras los plegoneros y las saetas pronuncian cánticos de luto y nostalgia apostados en balcones de los edificios.

Luego del recorrido las cofradías vuelven al punto inicial, finalizando así la edición número 66 de la Procesión del Silencio, un recorrido que impactó a miles de visitantes por su majestuosidad.