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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 30 de marzo de 2026.-En una vivienda de la calle Ignacio Altamirano, en el tradicional barrio de Santiago, una familia potosina conserva desde hace décadas una costumbre que cada año cobra vida durante la Cuaresma y la Semana Santa: la preparación de nieve artesanal para compartir con familiares y visitantes.
La tradición, que supera ya los 50 años, comenzó con el abuelo de la familia y ha sido transmitida de generación en generación como una forma de convivencia y de preservación de las costumbres locales.

“Mi abuelo fue el que nos enseñó a hacer la nieve y pues ahora sí que ha pasado de generación en generación”, relató Carlos Renovato, uno de los integrantes de la familia que hoy continúa con la elaboración.
La preparación inicia con un método tradicional que no ha cambiado con el paso del tiempo: hielo en barra, sal para lograr la congelación y un bote de aluminio en el que se mezclan los ingredientes mientras se gira manualmente para lograr la consistencia deseada.
“Lo primero que se le pone es hielo en barra, le ponemos mucha sal para que pueda congelar y ya de ahí ponemos nuestro bote de aluminio”, explicó.
Las nieves se elaboran tanto a base de leche como de agua y se preparan en distintos sabores, principalmente de frutas de temporada como mango, fresa y guayaba. En años recientes, la familia ha incorporado combinaciones como maracuyá con naranja o fresa con menta.


El proceso, aunque sencillo en apariencia, requiere esfuerzo físico y paciencia, ya que cada preparación puede tardar alrededor de media hora en estar lista.
“No es tan complicado, pero sí es laborioso, sí se invierte alrededor de una media hora para cada nieve”, señaló.
La elaboración se realiza principalmente durante el Viernes de Dolores, fecha en la que la familia se reúne para compartir la nieve con quienes los visitan, como parte de las tradiciones que acompañan las celebraciones religiosas de la temporada.


Además de ser un postre, la nieve representa para la familia un vínculo con su historia y una forma de fortalecer la convivencia entre generaciones, ya que desde pequeños los integrantes participan en la preparación aprendiendo las técnicas heredadas por sus mayores.
De esta manera, entre hielo, sal y fruta fresca, una práctica doméstica se ha convertido en una de las formas en que el barrio de Santiago mantiene vivas sus tradiciones durante la temporada más significativa del calendario religioso.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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