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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 1 de noviembre del 2025.- El pan de muerto es uno de los elementos más representativos del Día de Muertos, una tradición mexicana reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Más allá de su aroma y sabor, esta pieza de panadería encierra símbolos de vida, muerte y memoria que han perdurado por generaciones.
Su origen se remonta a la época prehispánica, cuando las culturas mexicas ofrecían panes de amaranto y miel en honor a los difuntos. Con la llegada de los españoles, esta costumbre se fusionó con la tradición católica, dando origen al pan actual, elaborado con harina de trigo, azúcar, mantequilla y ralladura de naranja, ingredientes europeos adaptados al gusto local.
El significado del pan también está en su forma: la esfera central representa el cráneo, las tiras cruzadas simbolizan los huesos, y el toque de azahar o anís evoca el recuerdo de los seres queridos. Se coloca en los altares de muertos como ofrenda, acompañando flores, velas y fotografías, en un gesto de cariño hacia quienes ya partieron.
¿Cómo prepararlo?
Para hacer pan de muerto en casa se necesita:
Se mezclan los ingredientes hasta formar una masa suave, se deja reposar dos horas, se moldea con las “canillas” (tiras de masa que representan los huesos) y se hornea por 30 minutos a 180 °C. Al final, se espolvorea con azúcar y mantequilla derretida.
En cada hogar, preparar y compartir pan de muerto es un acto de unión familiar que mantiene viva una de las costumbres más queridas de México. Más que un alimento, es un símbolo de amor, recuerdo y respeto por la vida y la muerte.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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