Realizan más de mil 800 trámites del Registro Civil en Aquismón
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 10 de marzo de 2026.- Otra forma de la violencia contra las mujeres alcanza a quienes han asumido una tarea que debería corresponder al Estado: buscar a los desaparecidos.
Las llamadas madres buscadoras son mujeres que, tras la desaparición de sus hijos, han transformado el dolor en una lucha por encontrarlos.
En un país donde la crisis de desapariciones supera las 133 mil personas no localizadas, muchas madres de familia se han convertido en investigadoras, rastreadoras y, en ocasiones, excavadoras de fosas clandestinas.
Aunque su trabajo ha permitido localizar restos humanos y abrir nuevas líneas de investigación, también las ha colocado en situaciones de riesgo.
Las cifras oficiales ayudan a dimensionar el contexto en el que realizan su búsqueda.
De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), durante 2025 se registraron 2 millones 16 mil 476 delitos contra mujeres en México.
La cifra equivale a 230 delitos cada hora. 12 mil 474 mujeres fueron reportadas como desaparecidas.
Ese mismo año, en promedio siete mujeres fueron asesinadas cada día, mientras que 34 mujeres desaparecieron diariamente.
Las autoridades contabilizaron 721 feminicidios en el país, una cifra menor a la registrada en 2024, que aún refleja la magnitud del problema.
Este panorama de violencia generalizada explica una realidad: muchas madres que buscan a sus hijos lo hacen prácticamente sin protección.

De víctimas a buscadoras
El fenómeno de las madres buscadoras se expandió a partir de 2006, cuando el entonces presidente Felipe Calderón declaró la llamada guerra contra el narcotráfico.
A partir de ese momento, las desapariciones comenzaron a multiplicarse dejando detrás una familia que busca respuestas. En muchos casos, son las madres quienes encabezan la búsqueda.
Una de esas historias es la de Diana Cantú, en Saltillo.
Su hijo Daniel desapareció en 2007 cuando salía a trabajar. Tras denunciar el caso y no obtener resultados, comenzó a buscarlo por su cuenta. Con el tiempo se integró al colectivo Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila, uno de los primeros grupos organizados de familiares en el país.
Historias similares se repiten en decenas de colectivos. En ellos, mujeres que antes no tenían experiencia en investigación aprenden legislación, técnicas de rastreo e incluso métodos forenses.
Muchas recorren desiertos, montes y terrenos abandonados, utilizando palas o varillas metálicas para detectar irregularidades en la tierra que podrían indicar la presencia de fosas clandestinas.
Investigaciones periodísticas han documentado más de 5 mil 600 fosas clandestinas localizadas en México en los últimos años, muchas de ellas descubiertas por los propios colectivos.

Buscar y morir en el intento
La búsqueda de desaparecidos implica un enorme desgaste físico, emocional y económico. Pero también, un riesgo mortal. Organizaciones civiles han documentado que al menos 30 familiares de personas desaparecidas han sido asesinados en los últimos 15 años.
Entre ellos se encuentran 18 mujeres que participaban activamente en colectivos de búsqueda.
Entre los casos recientes se encuentran:
Muchos de estos casos permanecen sin esclarecer y la violencia que afecta a quienes buscan desaparecidos se suma a la crisis de desapariciones que enfrenta el país.
Buscan bajo la tierra
Las madres buscadoras han transformado su dolor en organización colectiva. Hoy existen cientos de colectivos de búsqueda en México, entre ellos Madres Buscadoras de Sonora, Las Rastreadoras por la Paz, Sabuesos Guerreras y Unidas por Amor a Nuestros Desaparecidos.
A unos días del Día Internacional de la Mujer, su lucha evidencia una realidad compleja.
En México hay mujeres que no solo enfrentan la violencia de género, sino que además deben recorrer campos, montes y caminos para buscar a sus hijos. En marchas y brigadas de búsqueda, muchas repiten la misma consigna:
“Te buscaré hasta encontrarte”.
En un país con miles de personas desaparecidas, esa promesa se ha convertido en una de las expresiones de resistencia más persistentes de las familias mexicanas.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
Síguenos en: Facebook | WhatsApp | X | Instagram | YouTube





