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CIUDAD VALLES, SLP., 7 de octubre del 2025.- En el imaginario popular, los panteones son lugares donde la muerte no guarda silencio. Entre luces, murmullos y presencias inexplicables, las viejas historias del cementerio de la calle Madero aún estremecen a los vallenses.
El antiguo Cementerio Municipal de Ciudad Valles, ubicado entre las calles Madero y el Callejón “Cerillera”, fue clausurado a inicios del siglo XX, cuando el crecimiento urbano lo rodeó por completo. Los restos de los difuntos fueron exhumados y depositados en una fosa común, y las lápidas reutilizadas en muros de viviendas cercanas.
Desde entonces, vecinos comenzaron a escuchar lamentos y ver destellos azules y llamaradas fantasmales al caer la noche. Muchos aseguraban sentir una brisa helada o la sensación de ser observados al cruzar por el sitio.
Entre los relatos más recordados está el de Raquel y su hijo Francisco, quienes una noche vieron a una mujer de cabello negro y vestido blanco flotando hacia el panteón. Dicen que la temperatura bajó de golpe y un olor a flores marchitas llenó el aire antes de que la figura desapareciera sin emitir palabra.
Años después, el propio Francisco fue testigo de llamas que surgían del suelo y se extinguían solas, sin dejar rastro. Hoy, sobre aquel terreno se levantan comercios y una tortillería; sin embargo, algunos vecinos aseguran que, en noches silenciosas, aún se escucha un perro aullar entre las sombras.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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