SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 7 de diciembre de 2019.- El primer cementerio de San Luis Potosí estaba ubicado en el área que abarca hoy la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y la Plaza de los Fundadores, de acuerdo a lo señalado por la Secretaría de Cultura con motivo de la exposición “Cementerios de San Luis Potosí y retratos post mortem de miembros de familias potosinas”.

El evento se llevó a cabo el pasado 7 de noviembre en la Casa de Cultura del Barrio de San Sebastián, con fotografías de Verónica Saucedo Ibarra, quien platicó sobre sobre los camposantos desaparecidos en esta capital y narró la leyenda “Ánima en pena”.

La dependencia afirmó que el ser humano lleva enterrando a sus muertos desde hace aproximadamente 100 mil años.

“La palabra cementerio viene del término griego koimetérion, que significa dormitorio porque, según la creencia cristiana, en el cementerio, los cuerpos dormían hasta el día de la resurrección”, expresó.

Informó que de acuerdo con el historiador Rafael Montejano y Aguiñaga, el primer cementerio de la capital estuvo donde se levantó la primera ermita, o sea, el asentamiento original de los guachichiles que se habían dado de paz.

“Dicho asentamiento se ubicaba en el área que hoy ocupa el edificio de la Universidad y la Plaza de los Fundadores. El historiador cuenta que durante las excavaciones que se realizaron para formar el estacionamiento subterráneo de esa plaza, se descubrió un cadáver a unos metros de los templos de la Compañía y Loreto, y especula sobre la posibilidad de que quizá fue uno de los guachichiles fundadores ahí inhumados”, recordó.

CEMENTERIO POR TEMPLO

Cultura agregó que desde que llegaron los españoles al territorio de la capital potosina, iniciaron la costumbre católica de enterrar a las personas avecindadas y cada templo tuvo su propio cementerio, ya fuera en atrios o intramuros.

“El crecimiento de la población y otros acontecimientos hicieron necesarios los panteones municipales, los cuales fueron delimitando las autoridades. En la investigación de Verónica Saucedo se llevan contabilizados treinta cementerios desaparecidos y esta investigación continúa en proceso”, indicó.

Verónica Saucedo Ibarra relató que se involucró en la búsqueda de datos sobre los cementerios de San Luis Potosí por curiosidad.

“La investigación nació porque durante una caminata que daba cerca de las seis de la mañana por el Parque Tangamanga 2 me llamó la atención el sonido de un bastón y al guiarme por él, vi una viejecita que caminaba lentamente hacia un costado del parque y la seguí por temor a que se cayera por lo mojado del piso.

“Esto me llevo a descubrir dos cosas: una antigua tumba igual a otra que está en la colonia de Las Terceras, de otro panteón ya desaparecido, y que la tumba del Tangamanga 2 es del antiguo panteón que perteneció al barrio de Santiago Apóstol”.

FOTOGRAFÍA POST MORTEM

En 1839 nació en París la fotografía post mortem, una manera de honrar y recordar a los fallecidos como si estuvieran dormidos. A finales del siglo XIX y principios del XX en Guanajuato, México, Romualdo García -un fotógrafo especializado en post mortem-, se dedicaba a capturar la muerte en su estudio.

Retrataba niños, hombres, mujeres, ancianos difuntos, solos o acompañados de la familia o un familiar. Las personas llegaban arregladas al estudio con su muertito y el fotógrafo se encargaba de dirigir a los presentes, los integraba en el escenario, agregaba muebles o accesorios, incluso se encargaba de completar el vestuario de sus clientes.

También, abría los ojos del difunto y lo acomodaba de forma que aparentara estar con vida y reunido con sus seres queridos. Todo con naturalidad y algo de elegancia sin importar la clase social.