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Arranca Guardia Civil Municipal para fortalecer seguridad en SGS
Las ventas en línea cobraron popularidad desde hace años entre los potosinos, pero se ha convertido en una verdadera fiebre a últimas fechas debido a las restricciones de horarios a establecimientos, pues cientos de familias se las ingenian para obtener ingresos mediante plataformas de Facebook y grupos de WhatsApp para entregas a domicilio después de las 6 de la tarde.
Ante las medidas restrictivas por parte de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coepris) se acentuó la grave crisis económica y la pérdida de empleos, pero los potosinos echan mano de su creatividad para para sortear las necesidades.
Un ejemplo es el grupo de ventas en un fraccionamiento, en Villas de San Lorenzo, en donde todos los vecinos se ofertan productos tan básicos como refrescos, botanas, comidas, cenas y otros de menor necesidad como ropa y zapatos.
Cuando llega el horario de cierre en los negocios establecidos, todos los integrantes -vecinos y comerciantes- se preparan para ofrecer productos, evadiendo así las medidas y de paso cubriendo las necesidades de los colonos aún a altas horas de la noche.
Julio N., trabaja como obrero en la zona industrial y aprovecha la salida de su centro de trabajo para comprar pan y revenderlo en el fraccionamiento, señala que ante los paros y disminución de horas en su empresa, estas ventas significan un ingreso extra que le permite solventar los gastos de la casa de una manera más holgada.
La señora Claudia es empleada y madre de dos niños pequeños, ve en esta reventa la posibilidad de adquirir los abarrotes que por su horario de salida le imposibilitan llegar a cualquier establecimiento a la hora que llega a su casa, por lo cual ante una emergencia puede encontrar algunos productos básicos y salir del apuro.
Su esposo Eder, dedicado al ramo de la comida rápida, encuentra otro canal de venta y puede ofrecer sus pizzas después de las 6:00 de la tarde, llega a tener hasta 20 pedidos en una privada de casi 200 casas.
Óscar es empleado del sector educativo, ante el cierre de su centro de trabajo encontró en su pasatiempos un ingreso adicional, el al ser oriundo de Tampico, prepara platillos del mar, su producto más vendido es el aguachile porque prepara con una receta tradicional del puerto y de cual señala obtiene más utilidad, al cuestionarlo sobre sus motivos señala que nunca está de más “ganarse un pesito extra, mi sueño siempre fue tener un restaurante y con este ingreso podré más adelante emprender se manera más formal”.
Las tienditas de los alrededores se resisten a fracasar y han implementado medidas similares para combatir sus bajas ventas, han circulado tarjetas y carteles para avisar que hay servicio a domicilio hasta las 10, con un costo mínimo de compra y su respectiva propina, siendo esta una súper competencia por atraer clientes.
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