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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 8 de septiembre de 2026.- La presa Gonzalo N. Santos, conocida como El Peaje, vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia de abastecimiento de agua de San Luis Potosí, luego de décadas de operación y deterioro de su infraestructura.
Construida entre 1949 y 1950, la presa comenzó a operar en 1956 sobre el arroyo Grande o Azul, en el municipio de San Luis Potosí. Su función original fue controlar avenidas y aportar agua a la presa San José, desde donde el recurso podía incorporarse al sistema de potabilización.
La infraestructura cuenta con una cortina de aproximadamente 160 metros de longitud y 38 metros de altura. Una memoria técnica elaborada en 1998 registraba una capacidad útil de 6.6 millones de metros cúbicos, además de almacenamiento destinado al control de avenidas.
El paso de los años provocó problemas de operación y acumulación de azolve. En documentos históricos sobre la infraestructura hidráulica de la capital se registran dificultades de abastecimiento durante las décadas de 1990, mientras que en 1998 se realizaron trabajos para atender problemas relacionados con filtraciones y la estructura de la presa.

El Peaje también llegó a perder capacidad de almacenamiento por la acumulación de sedimentos. En 2024, después de trabajos de rehabilitación de la cortina y desazolve del vaso, la Comisión Estatal del Agua informó que el embalse alcanzó los 10 millones de metros cúbicos y llegó al 100 por ciento de su capacidad durante la temporada de lluvias.
Ahora la infraestructura entra en una nueva etapa. Este lunes, autoridades de Conagua señalaron que el ducto de trasvase El Peaje-San José es uno de los proyectos prioritarios para el cierre de 2026.
La obra contempla conducir 156 litros por segundo desde El Peaje hacia San José, con el objetivo de incorporar posteriormente ese volumen al sistema de abastecimiento de la zona metropolitana.
La Comisión Estatal del Agua también ha señalado que el proyecto busca diversificar las fuentes de suministro y reducir la dependencia de sistemas que han presentado fallas, como El Realito.

Así, después de más de siete décadas desde su construcción y de varios periodos de rehabilitación, El Peaje deja de ser solamente una presa de almacenamiento para convertirse nuevamente en una pieza del sistema hidráulico que busca sostener el abasto de agua de la zona metropolitana.
La pregunta que queda abierta es cuánto agua podrá aportar realmente al sistema y durante cuánto tiempo, especialmente frente a periodos de sequía y a la creciente demanda de la zona metropolitana.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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