SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 4 de noviembre de 2019.- Dentro de la cultura popular hay un sin fin de mitos en torno a las posesiones demoniacas, expuestas al máximo por Hollywood y sus películas que tienen un principal protagonista: los exorcistas, uno de los cuales existe en la vida real en San Luis.

El médico y sacerdote Gilberto Amaya Martínez, aclaró que por el momento es el único padre de la Iglesia católica potosina con esta categoría, porque de los dos que había, uno optó por el retiro debido a su edad y otro más también, pero por cuestiones de salud.

Amaya fue nombrado exorcista por la Santa Sede y explicó que este ministerio, antes del Concilio Vaticano II, era una orden sagrada que se concedía a petición de parte; pero luego, fue una elección del obispo para estudiar estos casos en los seres humanos.

El exorcista, señaló el padre, debe tener un trabajo prudente, discreto y secreto. El rito no es como se ha difundido en los largometrajes, observó, sino está basado en el ministerio de Jesús, quien también expulsó a demonios. “El sacerdote que realiza esta tarea no lo hace en modo propio, lo lleva a cabo en Cristo», señaló.

LA POSESIÓN

Para determinar si alguien presenta síntomas de una posesión, es necesario tomar en cuenta varios síntomas, según lo estipulado por El Vaticano.

«En caso que exista una posesión, debe haber una nota en la que el psicólogo o psiquiatra manifieste que desde el punto de vista orgánico, no existe un trastorno que avale un comportamiento extraño, y es a partir de ahí cuando se empieza hacer la valoración de los dictámenes que Roma envía y que son muy claros: la tradición y experiencia son largas para considerar quiénes tienen un caso de posesión», señaló.

Amaya tiene en su haber casos de este tipo, pero no dio cifras debido al sigilo que debe prevalecer.

«En un principio me tocó apoyar a los penitenciarios, como los padres Juan Almazán, Montalvo, Salvador González, Antonio Torres y Rogelio; hacíamos una valoración médica y ellos, la dimensión de iglesia. En ocasiones me tocaba celebrar el rito, pero no llevamos registro de personas ni la iglesia recomienda que exista el conocimiento público de estos casos», refirió.

Ejerciendo la profesión de médico desde hace 42 años, Gilberto Amaya explicó que tiene la preparación suficiente para atender las presuntas posesiones demoniacas.

“En el Seminario fui profesor de teología moral y psicología, esto propiciaba que pudiera hacer una valoración más integral sobre estos fenómenos que es evidente que están presentes en la actualidad. Las causas más comunes son el acercamiento de la gente con el origen y fuente del mal, como el ocultismo, la magia negra, el satanismo y las hechicerías”, explicó.

El sacerdote señaló que muchos jóvenes son dados a jugar la Oujia y de esta manera entran en el ocultismo, cosas que desconocen y no entienden sus consecuencias; por ejemplo, los espiritismos, que no tienen nada que ver con la religión.

“Los muertos no hablan ni se comunican con nosotros, sí hay fenómenos muy fuertes pero tiene que haber una separación muy fuerte entre una enfermedad como la esquizofrenia y fenómenos donde se manifiesta lo paranormal», subrayó.

CASOS FALSOS

El padre Gilberto Amaya afirmó que hay muchos casos falsos de posesiones demoniacas, influenciados por los medios de comunicación y el cine, que los presentan de forma espectacular, pero no corresponden a la realidad.

“Hay manifestaciones muy propias (de la posesión) y lo más evidente es el rechazo a lo sagrado, porque cuando nos llegan (supuestos) posesos y vemos que tienen rosarios, es poco probable. Roma estableció criterios que debemos tomar en cuenta para valorar si es un sujeto está en condiciones de recibir un rito de exorcismo».