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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 6 de octubre del 2025.- La morosidad dejó de ser solo un problema administrativo para convertirse en un riesgo estructural que compromete la estabilidad de las empresas. En el primer trimestre de 2025 se registraron 5 mil 607 controversias en materia de cobranza ante la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros (Condusef), prácticamente el doble de las 2 mil 792 del mismo periodo de 2024.
Este crecimiento de 100.8 por ciento evidencia que la improvisación y la falta de ética en los procesos de recuperación de pagos no solo afectan el flujo de efectivo, sino que también erosionan la confianza de clientes, socios e inversionistas.
De acuerdo con Alan Ramírez, presidente de la Asociación de Profesionales en Cobranza y Servicios Jurídicos (APCOB, A.C.), la profesionalización en el área —con procesos estandarizados, respaldo jurídico, tecnología y ética— es el único muro capaz de contener el avance de la morosidad.
El especialista señaló que una cobranza estructurada evita confrontaciones innecesarias, fortalece la relación con los clientes y garantiza que el flujo de dinero sostenga la operación diaria. “La verdadera eficiencia no está en la presión, sino en la técnica”, afirmó.
Ramírez añadió que las empresas deben capacitar en negociación y mediación, adoptar herramientas digitales de seguimiento y cumplir con normativas que protejan tanto al acreedor como al deudor. Incorporar criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), dijo, permite construir un círculo virtuoso de sostenibilidad financiera.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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