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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 22 de enero del 2026.- A pesar de que ya existen instancias, comisiones y esquemas formales de sanción dentro de la corporación municipal, el Ayuntamiento de San Luis Potosí presentó un nuevo Manual de Políticas y Procedimientos para la recepción y control de quejas contra policías, con el que pretende exhibir un supuesto endurecimiento contra los malos elementos, aunque durante años careció de mecanismos públicos, medibles y transparentes para evaluar el actuar policial.
El documento, publicado en el Periódico Oficial del Estado, deja en evidencia que el gobierno de la capital apenas comienza a sistematizar algo tan básico como el registro de quejas, tipos de faltas y nivel de satisfacción ciudadana, en una de las áreas más sensibles para la vida cotidiana de la ciudad, como lo es la seguridad pública.
La estrategia municipal contrasta con los propios datos de la corporación: durante 2025, ocho policías municipales fueron dados de baja por diversas causas, entre ellas faltas graves, uso excesivo de la fuerza, extorsión y otras irregularidades en el ejercicio de sus funciones. Estas bajas fueron determinadas por la Comisión de Honor y Justicia de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) municipal, tras investigaciones internas, lo que confirma que ya existían esquemas de sanción antes de la emisión del nuevo manual.
Sin embargo, el Ayuntamiento ahora apuesta por un simple instrumento administrativo para demostrar control y rendición de cuentas, al establecer que toda queja presentada de manera presencial deberá concluir con una encuesta de satisfacción ciudadana, un mecanismo que permitirá, por primera vez, medir formalmente la calidad de la atención y detectar reincidencias en conductas irregulares.
El manual también establece que las inconformidades podrán presentarse por diversas vías: presencial, telefónica, escrita o de oficio, y que el personal receptor no podrá desecharlas ni emitir juicios anticipados sobre su validez, una práctica que, según denuncias recurrentes de la ciudadanía, había inhibido la presentación de quejas formales contra elementos de la policía capitalina.
Asimismo, se contempla la apertura obligatoria de expedientes, el seguimiento de casos relacionados con uso excesivo de la fuerza, lesiones e incluso muertes, así como la generación de estadísticas internas para proponer medidas correctivas, lo que deja al descubierto que durante años el municipio operó sin un sistema integral de control interno.
Aunque el Ayuntamiento intenta presentar el manual como un avance institucional, el propio documento confirma que la ausencia de estos registros y evaluaciones impactó directamente en la confianza ciudadana y alimentó la percepción de impunidad dentro de la capital potosina, una deuda que difícilmente se salda solo con lineamientos administrativos.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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