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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 30 de diciembre del 2025.- Con la llegada del 31 de diciembre, San Luis Potosí se transforma en un mosaico de creencias, tradiciones y rituales que, año con año, buscan atraer salud, trabajo, amor y prosperidad. En hogares de la capital y en municipios del interior del estado, la última noche del calendario no sólo se despide con abrazos y fuegos artificiales, sino también con prácticas que combinan fe popular, herencia familiar y adaptaciones modernas.

Uno de los rituales más recurrentes es el de las maletas. Minutos antes de la medianoche, algunas personas salen a la calle con equipaje en mano y dan la vuelta a la manzana con la esperanza de asegurar viajes y nuevas oportunidades durante el año entrante. En colonias de la capital potosina, esta escena se repite cada 31 de diciembre.

También persiste la tradición de las 12 uvas, una por cada campanada. Aunque es una costumbre extendida a nivel nacional, en San Luis Potosí se mantiene como un ritual casi sagrado. Cada uva va acompañada de un deseo, que suele ir desde la estabilidad económica hasta la salud de la familia.

En muchos hogares potosinos, el color de la ropa interior cobra especial relevancia. El rojo se asocia con el amor y la pasión; el amarillo, con el dinero y la abundancia; mientras que el blanco simboliza paz y equilibrio. En mercados y tianguis, estos colores dominan los puestos, confirmando que la tradición sigue vigente.

Otro ritual que ha ganado popularidad es el de las velas. Se colocan veladoras de distintos colores según la intención: verde para la salud, azul para la tranquilidad, naranja para el trabajo. Algunas personas las encienden justo al dar las doce.

En comunidades del Altiplano y la Huasteca, aún se conserva la práctica de barrer la casa hacia afuera, como símbolo de expulsar las malas energías. En contraste, hay quienes recomiendan no barrer después de la medianoche para no llevarse la buena suerte.

Aunque para muchos estos rituales son simples creencias, para otros representan un acto de esperanza colectiva. En un contexto marcado por retos económicos y sociales, las familias potosinas encuentran en estas tradiciones una forma de cerrar ciclos y comenzar el año con optimismo.

Así, entre maletas apresuradas, uvas contadas y velas encendidas, San Luis Potosí despide el año viejo y recibe el nuevo con la convicción de que la suerte también se puede construir con fe y tradición.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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