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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 17 de octubre del 2025.- El embarazo en la adolescencia no sólo representa un desafío social, sino también un riesgo neuropsicológico tanto para la madre como para el hijo, advirtió María Fernanda Salgado Navarro, maestra en neuropsicología, al explicar que las consecuencias pueden extenderse desde el estado emocional hasta el desarrollo cerebral del recién nacido.
Salgado explicó que el embarazo temprano interrumpe procesos vitales del desarrollo adolescente, provocando aislamiento social, pérdida de experiencias propias de la edad y, en muchos casos, la aparición de trastornos depresivos o de ansiedad tanto en la madre como en el padre joven.

“El estado de ánimo durante el embarazo es crucial, porque emociones como la tristeza, el miedo o el estrés generan sustancias como el cortisol, que pueden atravesar la placenta y afectar el desarrollo neuronal del bebé”, señaló.
De acuerdo con la especialista, esta alteración química puede impactar áreas cerebrales relacionadas con la memoria, el lenguaje y la atención, dejando secuelas que se manifiestan incluso después del nacimiento.

Asimismo, subrayó que el impacto emocional del embarazo no planeado también alcanza al adolescente varón, quien puede experimentar sentimientos de culpa, ansiedad o frustración ante la falta de preparación para ejercer la paternidad.
“El foco suele ponerse en la mujer, pero los hombres adolescentes también requieren atención y acompañamiento psicológico para ejercer una paternidad responsable”, comentó.
Salgado explicó que las funciones ejecutivas del cerebro —como la toma de decisiones y la planificación— aún no están completamente desarrolladas antes de los 25 años, lo que hace a los jóvenes más vulnerables a embarazos no deseados y a dificultades para afrontar las responsabilidades derivadas de ellos.

Finalmente, hizo un llamado a abrir espacios de información y diálogo sobre neuropsicología del desarrollo, con el fin de prevenir embarazos tempranos y atender adecuadamente sus efectos emocionales y cognitivos.
“La adolescencia es una etapa que queda a menudo olvidada, porque no es ni infancia ni adultez. Es vital difundir conocimiento sobre cómo funciona el cerebro en este periodo para entender mejor las conductas y prevenir consecuencias mayores”, concluyó.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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