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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 14 de octubre de 2019.- Los transportistas que recorren las carreteras del país para llevar todo tipo de mercancía han enfrentado por años la devastadora inseguridad, ahora las circunstancias son peores porque admiten -con congoja- que los maleantes tienen un alcance tecnológico que les permite desactivar los sistemas de rastreo de cualquier unidad de carga, volviendo prácticamente imposible dar con su paradero y por ende recuperar mercancía.
Y lo que es peor, cuando los conductores son privados de su libertad tampoco puede conocerse su ubicación inmediata porque inhabilitan todo tipo de aparatos emergentes de seguridad, lo mismo que botones de pánico, teléfonos celulares u otros dispositivos con aplicaciones de localización.
De acuerdo con lo externado por Raúl Torres Mendoza, dirigente de la Alianza Mexicana de Organizaciones de Transportistas (Amotac) en San Luis Potosí, los criminales son cada vez más improvisados (o desorganizados) y por ello terminan matando a los choferes, por trasladar carga que ni siquiera les pertenece.
En territorio potosino los productos más robados son el acero y el cobre, ambos de fácil venta en el mercado negro donde compran compañías -aparentemente legales- que las autoridades conocen bien.
“Claro que saben quiénes lo compran, pero como siempre la impunidad y corrupción están por encima”, condenó.
Las víctimas de robos y asaltos en varios puntos del estado y el país han atestiguado cómo las bandas criminales conectan dispositivos al scanner de los camiones para enseguida, desaparecerlos del mapa.
Ante semejante realidad, dijo, a los camioneros no les quedan muchas opciones para proteger su vida y han establecido protocolos de seguridad que incluyen un botón de pánico y línea directa al número 088.
Los llamados Paradores Seguros, son tema aparte, pues en la entidad potosina apenas existen dos y brindan un espacio de resguardo para aquellos conductores que pretendan descansar sin ponerse en riesgo.
Una realidad, admitió, es que pueden existir operadores que lleven armas de fuego en sus unidades para intentar defenderse de un ataque, aunque podrían ser en todo caso exagentes de la milicia que se adhirieron a esta actividad. “Sin embargo, es porque saben usar las armas, yo creo que el resto de los compañeros no tiene esa clase de medidas”, citó.