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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 24 de junio de 2026 - Aunque la comida callejera forma parte de la vida cotidiana de miles de potosinos, su consumo también representa riesgos importantes para la salud cuando los alimentos no son preparados, almacenados o comercializados bajo condiciones adecuadas de higiene. Las enfermedades gastrointestinales continúan entre los padecimientos más frecuentes en el país y una parte importante de los casos está relacionada con alimentos contaminados.
De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, en México se registran más de 3.4 millones de casos de infecciones intestinales en un año. Estas enfermedades forman parte de las denominadas Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA), las cuales suelen originarse por la presencia de bacterias, virus o parásitos en productos mal manipulados o conservados, una situación que puede presentarse en puestos instalados en la vía pública.


Entre los padecimientos más comunes asociados al consumo de comida callejera se encuentra la diarrea, considerada la manifestación más frecuente tras ingerir alimentos en mal estado o elaborados sin las medidas sanitarias necesarias. Aunque suele resolverse en pocos días, puede provocar deshidratación y complicaciones de salud, especialmente en niños y personas adultas mayores.
Otro de los riesgos es la salmonelosis, infección causada por bacterias presentes en alimentos contaminados, principalmente carnes, huevo o productos que permanecen sin refrigeración adecuada. Los síntomas incluyen fiebre, dolor abdominal, diarrea y vómito. A ello se suma la bacteria Escherichia coli, relacionada con la manipulación inadecuada de alimentos y capaz de provocar diarreas intensas, cólicos y malestares gastrointestinales severos.
Además de estas enfermedades, el consumo de alimentos o agua contaminada puede derivar en intoxicaciones alimentarias, hepatitis A y padecimientos parasitarios como amebiasis y giardiasis. Las autoridades de salud recomiendan verificar que los alimentos sean preparados en condiciones higiénicas, que el agua utilizada sea potable y que los productos perecederos se mantengan refrigerados para disminuir los riesgos de contraer alguna de estas afecciones.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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