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SAN LUIS POTOSI, SLP., 30 de diciembre 2020.- Empresas que ofrecen servicios de seguridad privada a empresas, dependencias y particulares en San Luis Potosí, ofrecen sueldos ínfimos y contratan a personal que no está capacitado para desempeñar estas labores, por lo que son consideradas empresas patito.
De acuerdo con lo declarado en tiempos recientes por Raúl Sapién Santos, presidente del Consejo Nacional de Seguridad Privada, existen alrededor de dos mil 500 empresas de este tipo que operan sin cumplir los estándares que establece la ley para la prestación de este importante servicio.
En San Luis Potosí, como ejemplo, estaría la empresa Tecnopro, cuya matriz se encuentra en el estado de Puebla y que presta servicios en la capital potosina a importantes empresas, una de ellas Costco, pero su personal no está bien capacitado.
Al menos es la versión de Enrique García Orta, un joven originario de la comunidad de El Tepetate, perteneciente al municipio de Villa de Arriaga, que ya no pudo seguir estudiando pues sus padres no tienen dinero por lo que tuvo que trabajar. Un amigo que vive en la ciudad le recomendó que laborara como guardia de seguridad privada en la empresa Tecnocpro.
“Mi amigo me dijo que no importaba que solo había terminado la segundaria, así que me consiguió una entrevista con el supervisor, que también es una persona originaria de una comunidad y me dijo que el pago era de mil ochocientos pesos a la semana, trabajando turnos de doce horas diarias”.
García Orta dijo que sin ninguna capacitación previa y firmando solo una solicitud de trabajo le dieron el empleo, le proporcionaron un uniforme consistente en camisa, pantalón, botas y un equipo de intercomunicación para que realizara las labores de vigilancia en la tienda Costco, con un horario de ocho de la mañana a ocho de la noche, con media hora de descanso.
“No nos dieron capacitación, solo me entregaron el uniforme y me dijeron que me presentara a trabajar; nos daban media hora para comer y nos dijeron que si se robaban cosas de la tienda o se perdían, nosotros las teníamos que pagar. Además, no me dieron Seguro Social”, aseguró el joven.
Solo tenía un día de descanso a la semana, y a veces le pagaban hasta dos o más días después de lo normal, porque Tecnopro aducía que tampoco a ellos no les habían pagado las empresas y no podían, por lo tanto, liberar recursos.
Enrique García estuvo laborando nueve meses y nunca lo inscribieron al IMSS. Un día le dijeron que ya no se presentara a trabajar y le pidieron el uniforme, por lo que asesorado, el joven acudió a la Junta local de Conciliación en donde un abogado de la empresa, en contubernio con un funcionario de este lugar solo le pagó dos mil pesos, de acuerdo con su testimonio.