Entre juguetes y flores, recuerdan a los angelitos en San Luis Potosí
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 31 de octubre de 2026.- El aroma a mantequilla y naranja ya no anuncia únicamente la llegada de noviembre. En San Luis Potosí, el pan de muerto ha dejado de ser exclusivo de unos cuantos días del año para ocupar las vitrinas de las panaderías desde semanas antes de la celebración e, incluso, permanecer a la venta durante los doce meses.
Entre las piezas cubiertas de azúcar aparecen nuevas versiones rellenas de crema, chocolate, Nutella, crema de galleta Lotus, nata y hasta calabaza. Los sabores cambian, pero la forma característica del pan continúa recordando una tradición ligada a la memoria de quienes ya no están.
La receta tradicional combina harina, huevo y mantequilla, con aromas de anís, agua de azahar o ralladura de naranja. Sobre su superficie descansan tiras de masa que representan huesos y una pequeña esfera central que simboliza el cráneo, mientras que su forma circular suele interpretarse como una representación del ciclo de la vida y la muerte.

El pan de muerto forma parte de una tradición que reúne elementos de las antiguas ofrendas indígenas y de la panadería introducida durante la época colonial.
Entre los antecedentes que se mencionan en relatos sobre la alimentación ceremonial prehispánica se encuentran el huitlatamalli, una preparación semejante a un tamal, y el papalotlaxcalli, descrito como una especie de tortilla decorada con una figura de mariposa.
Aunque estas preparaciones son distintas del pan de muerto actual, forman parte de las referencias históricas utilizadas para explicar la evolución de las ofrendas alimentarias.
Con el paso del tiempo, el pan de muerto se convirtió en uno de los elementos más reconocibles de los altares, acompañado de flores, agua, veladoras y los alimentos favoritos de las personas fallecidas.
Después de la conmemoración, también encuentra su lugar en la mesa familiar, donde se comparte con café, chocolate o alguna otra bebida caliente.
En San Luis Potosí, algunas panaderías han encontrado en este producto una oportunidad para ampliar su oferta más allá de la temporada de Día de Muertos.
La panadería La Superior mantiene la venta de pan de muerto tradicional durante todo el año y, a partir de octubre, incorpora una variedad de nueve sabores para quienes buscan probar versiones diferentes.

Otros establecimientos, como Penny y San Luis Tradicional, comenzaron a ofrecerlo aproximadamente a mediados de octubre, aprovechando la cercanía de las celebraciones.
Así, mientras algunas panaderías mantienen la receta clásica, otras apuestan por rellenos, combinaciones y presentaciones que buscan atraer a nuevos consumidores.
La ampliación de la temporada también abre una pregunta sobre el significado de este alimento.
Para quienes prefieren conservar las costumbres, encontrar pan de muerto únicamente durante octubre y noviembre forma parte de la expectativa que acompaña al Día de Muertos. Para otros, disfrutarlo en cualquier época representa una manera de mantener presente la tradición y apoyar a los negocios locales.
Entre el azúcar de siempre y los rellenos de moda, el pan de muerto sigue cambiando sin desaparecer de las mesas potosinas.
Y aunque ahora pueda encontrarse mucho antes de noviembre, cuando llega el Día de Muertos conserva un lugar especial: el de las ofrendas que recuerdan a quienes ya no están.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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