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Acribillan a pareja en Hogares Populares Pavón, en Soledad
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 22 de marzo de 2019.- Alumnas de la Facultad de Derecho e integrantes del Frente Estudiantil de Mujeres Universitarias (FEMU) participaron en el conversatorio “Violencia contra las mujeres: Experiencias desde las instituciones”, en el que señalaron que se debe entender la violencia desde varias perspectivas
Mariana Diaz, militante de dicho frente, comentó que debe comprenderse que la violencia de género abarca todo ataque físico, emocional, psicológico y que se da de un hombre a una mujer, pues el sector dominante (los hombres) subordina al sector débil o vulnerable (las mujeres).
Señaló que al ingresar a Derecho se puede ver que se trata de “un mundo de hombres”, tomando en cuenta que la mayoría de los docentes y los líderes estudiantiles son del sexo masculino. “No he conocido una consejera o una presidenta de alumnos. Desgraciadamente las estudiantes que pueden visualizarse en un movimiento estudiantil son porque son pareja de alguno de los líderes o se ha posicionado a través de la amistad”.
Y es que a pesar de conformar el 55% del alumnado en Derecho, las mujeres continúan sin la posibilidad de tomar decisiones políticas en la facultad, por lo que Mariana explicó: “Es porque no nos interesa o porque realmente crecemos despojadas de ello y sentimos que no nos pertenece. Nos despojan tanto de esos temas que incluso no nos llama la atención ser parte de…”.
Aunque el FEMU se creó como espacio para que las estudiantes contaran con un grupo de representación estudiantil en donde se sintieran protagonistas, muchas se integraron para ser acompañadas ante el acoso y hostigamiento sexual, que sufrían en la institución de parte de profesores y alumnos.
Como integrantes del FEMU, Mariana comentó que se enfrentan a las consecuencias, pues son señaladas y para una parte de la institución “no somos bien vistas, pero estamos presentes y trabajando”.
Recomendó a las estudiantes el hacer visible el protocolo, ya que muchas estudiantes lo desconocen; con esta acciones ellas podrán conocer los pasos a seguir y acudir a las instancias adecuadas, además de que los profesores “van a pensar dos veces hacer esas cosas. Dudo mucho que se vuelvan a exponer de esa manera porque ya los expusimos públicamente”, añadió.
En cuanto a la experiencia de Olivia Salazar, mencionó que la política en la facultad funciona sobre micromachismo que se traducen en el acoso y el hostigamiento sexual hacia las mujeres, la entrega de becas, puestos en dependencias públicas, “en esa lógica, no hay una cabida a las mujeres (…) Tenemos una doble carrera las mujeres para tener un desarrollo personal y profesional”.
Por su parte, Lizeth comentó que en muchas ocasiones el frente no cuenta con el apoyo de otras estudiantes por el miedo de ser señaladas por los amigos, “existe esta violencia interna en la que hace falta mucho por trabajar, pero si no existe el apoyo de las mujeres universitarias no lo vamos a lograr”.
También participó Beatriz Sarahí Aguilera Gallegos, docente en la Facultad de Derecho y forma parte de la Comisión de Atención a Víctimas, quien comentó que incluso desde la formación académica, las carreras determinan a quienes sí y quienes no se incluye, pues incluso en dicha facultad el número de mujeres maestras es mínimo ya que la plantilla está cubierta por el 70% de profesores hombres.
También indicó que se normalizan conductas de violencia y machismo entre los docentes en las que se da por hecho que así deben de ser las cosas, lo que se traduce en ambientes donde se violenta a las mujeres y se observa micromachismos diarios insertos en este contexto.
Respecto al feminismo, la académica comentó que la gente malinterpreta el objetivo de este movimiento ya que se piensa que se busca ser mejor que los hombres cuando este no es el caso, pues se busca desde la equidad de género, acceder en las mismas condiciones al ejercicio de sus derechos.
Agregó que existen grandes deficiencias para atender el problema de la violencia de género, en el que muchas veces el presupuesto es mal aplicado o no cuentan con una perspectiva de género, y aunque se cuenten con muchas capacitaciones, no significa que el tener los conocimientos les permita ser sensibilizados ante la problemática, “a través de su actuar dejan ver que, pese al conocimiento que tienen, no son empáticos al momento de brindarles la atención (…) la mujeres siguen siendo revictimizadas por el sistema”.
Ante la situación de acoso que puedan sufrir la alumnas o alumnos, Aguilar Gallegos señaló que la Defensoría de Derechos Universitarios debe contar con una persona enlace en cada facultad, que esté encargada de brindar el apoyo a quien lo necesite, “lo que puede hacer es darle el acompañamiento para que presente su queja ante la defensoría y que ésta inicie un procedimiento, a través del cual investigar el hecho y entonces emitir una recomendación e incluso establecer una medida en contra del profesor que llevó a cabo este tipo de conducta”.