SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 18 de enero de 2020.- La “Rapsodia” es una composición que se forma de distintos ritmos y tonalidades que, una vez unidas sin que tengan una relación, logran una pieza maravillosa, rica en colores musicales mágicamente armónicos.

Ejemplos populares conocemos muchas piezas. Las rapsodias húngaras de Liszt –que desde el conejo Bugs y el gran “Cantinflas” “dirigieran en sus películas-, nuestro “Huapango” de José Pablo Moncayo es un ejemplo de ello, o la clásica de “Queen” y su Bohemian Rhapsody, melodías del repertorio clásico universal en donde su conformación plasma tanto su espíritu mismo como el del autor.

Y una de ellas, clásico en el repertorio de la música clásica, la obra del gran francés Emmanuel Chabrier, quien nace un día como hoy de 1841.

Es su obra máxima “Rapsodia para Orquesta España” o sencillamente “España” la que conjuga toda la riqueza rítmica y música de la península.
Según su propia historia, Chabrier y su esposa recorrieron España caminando por las calles y plazuelas de Barcelona, Zaragoza, Valencia, Córdoba, Cádiz, Málaga, Granada, Toledo, San Sebastián y Sevilla, sintiendo, escuchando, viviendo y enamorándose de sus tonalidades, gente, ritmos, colores y sabores, plasmando todo ello en el pentagrama.

Las primeras cuerdas imitan la magia de la guitarra española y el posterior desarrollo, las danzas de la España tradicional inspiraron este clásico y así, Chabrier logra una orquestación extraordinaria.

La España del siglo XIX tiene su musicalización en la tonalidad de Emmanuel Chabrier y su eterna “España”.