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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 22 de octubre de 2026.- La tradición ganadera de la Huasteca, particularmente en la región de Pánuco y Tamuín, tiene sus orígenes en el siglo XVI, cuando la introducción de animales europeos estuvo vinculada con la esclavización y el traslado forzado de indígenas huastecos hacia las Antillas.
Aunque la llegada de ganado bovino a la Nueva España se atribuye a Gregorio de Villalobos en 1521, fue durante la administración colonial de Nuño Beltrán de Guzmán en Pánuco cuando se impulsó el intercambio de personas esclavizadas por animales destinados a poblar la región.

El historiador Silvio Zavala documentó que Guzmán permitió enviar indígenas a las islas del Caribe a cambio de caballos y otros tipos de ganado. Entre las disposiciones examinadas por el investigador figura un límite de 15 personas esclavizadas por un caballo o una yegua, muestra de las condiciones de explotación impuestas a la población originaria.
La práctica también fue denunciada por fray Juan de Zumárraga, quien señaló que miles de indígenas habían sido capturados, marcados y enviados fuera de la provincia de Pánuco. Los testimonios históricos describen el impacto de este comercio sobre las comunidades huastecas.

La expansión ganadera transformó posteriormente el territorio. Los animales introducidos desde las Antillas encontraron condiciones favorables para su reproducción y contribuyeron al desarrollo de estancias dedicadas a la crianza de ganado.
El investigador Miguel Aguilar-Robledo, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, ha estudiado este proceso como parte de los orígenes coloniales de la ganadería huasteca y de la transformación económica y territorial de la región.
Así, la historia de la actividad ganadera en municipios como Tamuín no se limita a la introducción de nuevas especies o al desarrollo de las haciendas: también está relacionada con el despojo, la explotación y el desplazamiento de la población indígena durante la Conquista.





