Dermatitis atópica afecta hasta a 20% de niñas y niños
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 16 de septiembre de 2026.- Rascarse constantemente, lamerse las patas, perder pelo o presentar cambios en la piel pueden ser señales de un problema dermatológico en los perros**, por lo que especialistas en salud animal recomiendan no normalizar estas manifestaciones cuando son frecuentes o persistentes. En el marco del Día Mundial de la Dermatitis Atópica, se destaca la importancia de acudir con un médico veterinario para determinar la causa y establecer un diagnóstico oportuno.
La piel funciona como una barrera de protección del organismo y también puede reflejar alteraciones en la salud de una mascota. Comezón, pérdida de pelo, enrojecimiento, descamación, costras, lesiones o cambios en el olor pueden estar relacionados con diferentes padecimientos, entre ellos parásitos, infecciones y alergias. Debido a que varias enfermedades comparten signos similares, estas manifestaciones no permiten establecer por sí mismas un diagnóstico, pero sí pueden indicar la necesidad de una valoración profesional.
Uno de los padecimientos asociados con la comezón es la dermatitis atópica, una enfermedad inflamatoria, alérgica, crónica y recurrente que puede afectar hasta al 15 por ciento de los perros. Su desarrollo está relacionado con la interacción de factores genéticos, alteraciones de la piel, respuesta inmunitaria y condiciones ambientales. Los signos suelen aparecer desde edades tempranas, generalmente entre los cuatro meses y los tres años, y algunas razas, como Golden Retriever, Labrador Retriever, West Highland White Terrier, Pastor Alemán y Bulldog Francés, presentan mayor predisposición.
La dermatitis atópica no tiene una cura definitiva, pero existen estrategias para controlar sus manifestaciones, principalmente la comezón y la inflamación, además de atender posibles infecciones secundarias. Debido a que sus signos pueden confundirse con los de otros padecimientos dermatológicos, el diagnóstico requiere revisar la historia clínica, los signos que presenta el animal y descartar otras causas antes de establecer el manejo correspondiente.
Entre las principales señales que los tutores pueden observar se encuentran un aumento en la frecuencia del rascado; lamido, frotamiento o mordisqueo constante de determinadas zonas; pérdida de pelo o pelaje quebradizo; cambios en la apariencia de la piel, como enrojecimiento, descamación, costras, engrosamiento u oscurecimiento; modificaciones persistentes en el olor de la piel; y cambios en el comportamiento o la rutina, como inquietud o menor descanso. Ante la presencia recurrente de alguno de estos signos, la recomendación es acudir con un médico veterinario para identificar su origen.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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