SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 15 de julio de 2019.- San Luis Potosí ha roto más de la mitad de los récords de las enfermedades registradas en 2018, cuando apenas va el primer semestre de 2019, de acuerdo con información oficial de la Secretaría de Salud federal.

Es el panorama que encontrará el presidente Andrés Manuel López Obrador en su gira temática de salud, del próximo fin de semana en esta entidad federativa que se distinguía por ocupar el primer lugar del país en eficiencia.

Cabe señalar que muchas de las enfermedades -115 en total en la lista federal para cada entidad federativa-, no solamente se superaron a sí mismas en las estadísticas, sino están empatadas en cifras o están a punto de alcanzar a las del año anterior. Casi ninguna terminará a la baja.

Según el Boletín Epidemiológico del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, con corte al 29 de junio del presente año, de las 10 enfermedades prevenibles por vacunación, en ocho los números son desfavorables: enteritis debida a rotavirus, tétanos, tos ferina, hepatitis vírica A y B, infección por virus de papiloma humano e influenza, la cual ha crecido enormidades. Tanto la parotiditis infecciosa como la meningitis tuberculosa tienen los mismos números del año pasado y sólo la varicela está por debajo.

En cuanto a las enfermedades infecciosas y parasitarias del aparato digestivo, hay más casos de infecciones intestinales, por intoxicación alimentaria, paratifoidea, protozoarios, enterobiasis y ascariasis; la fiebre tifoidea y el absceso hepático, están muy cerca de la incidencia de 2018 y donde el promedio es similar o por debajo del año pasado, es en salmonelosis, shigelosis, amebiasis intestinal, giardiasis y helmintiasis.

Las enfermedades infecciosas del aparato respiratorio están sin control alguno y superan 2018, tal es el caso de tuberculosis respiratoria, faringitis y amigdalitis estreptocócicas, infecciones respiratorias agudas, neumonías y bronconeumonías. En cuanto a la otitis media aguda, faltan muy pocos enfermos para llegar a la estadística del año anterior.

Casi todas las enfermedades de transmisión sexual superaron ya, a las de 2018: sífilis congénita, sífilis adquirida, infección gonocócica del tracto genitourinario, linfogranuloma venéreo, chancro blando, tricomoniasis urogenital e infección asintomática por VIH; herpes genital igualó el registro del año pasado y donde hay más estabilidad es en Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, candidiasis urogenital y vulvovaginitis.

En el rubro de enfermedades transmitidas por vector salvo el dengue con signos de alarma que el año pasado terminó en cero pero este lleva cuatro, las demás están hasta cierto punto estables: rickettsiosis, fiebre manchada, dengue no grave y zika.

Inclusive los casos de zoonosis (enfermedades de los animales que pueden ser transmitidas a las personas), no son nada alentadores, porque la brucelosis está desatada, con el doble de casos de 2018 y los registros de teniasis y cisticercosis son negativos.

Otras enfermedades exantemáticas como escarlatina y erisipela también acumulan más enfermos.

Lo mismo sucede con seis de las 10 consideradas otras enfermedades transmisibles como mal del pinto, hepatitis víricas, conjuntivitis epidémica aguda hemorrágica, tripanosomiasis americana (enfermedad de Chagas), toxoplasmosis e infecciones asociadas a la atención a la salud. Los registros que están por debajo de 2018 son tuberculosis, hepatitis vírica C, escabiosis y conjuntivitis.

Las enfermedades bajo vigilancia sindromática no presentan focos rojos, excepto que sus números son muy cercanos al año pasado en el caso de síndrome meníngeo, infección de vías urinarias, enfermedad febril exantemática y parálisis flácida aguda (en menores de 15 años). El síndrome coqueluchoide, por su parte, creció como la espuma: 151 enfermos este año, contra 39 de 2018.

De las 25 enfermedades no transmisibles a las que da seguimiento la Secretaría de Salud federal en San Luis Potosí, 15 están por encima del año anterior, las cuales son: bocio endémico, diabetes mellitus insulinodependiente (tipo I), diabetes mellitus no insulinodependiente (tipo II), fiebre reumática aguda, hipertensión arterial, asma, gingivitis y enfermedad periodontal, úlceras gastritis y duodenitis, enfermedad alcohólica del hígado, cirrosis hepática alcohólica, edema proteinuria y trastornos hipertensivos en el embarazo, parto y puerperio, quemaduras, intoxicación por monóxido de carbono, intoxicación por plaguicidas y efectos del calor y de la luz.

Por debajo, pero muy cerca de los números de 2018 están intoxicación aguda por alcohol, enfermedad isquémica del corazón, enfermedad cerebrovascular, insuficiencia venosa periférica, hiperplasia de próstata, diabetes mellitus en el embarazo, intoxicación por ponzoña de animales y por picadura de alacrán, contacto traumático con avispas, avispones y abejas y, eventos supuestamente asociados a la vacunación.

En el apartado de trastornos de la nutrición, la entidad ya tiene los mismos casos de anorexia y bulimia que en 2018, pero sigue debajo en desnutrición leve, moderada y moderada, así como en obesidad.

No es el caso de las displasias y neoplasias, donde los tumores malignos de la mama y del cuello del útero acumulan más mujeres afectadas y, por su lado, casi están a la par del año pasado las displasias cervical leve y severa.

El boletín indica que de los cuatro defectos del nacimiento que se siguen puntualmente, crecieron los casos de labio y paladar hendido y la microcefalia, no así anencefalia y la espina bífida.

El rubro de enfermedades neurológicas y de salud indica que son más los pacientes con Alzheimer y están bajo control los índices de Parkinson y depresión.

Finalmente, la dependencia federal señaló que aumentaron, en lo que califica como accidentes, las mordeduras por serpiente y la violencia intrafamiliar; y están por salirse de control, las mordeduras de perros y otros mamíferos, las heridas por arma de fuego y punzocortantes, las lesiones de peatones en transporte y los accidentes de transporte en vehículos con motor.