SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 6 de septiembre de 2018.- De acuerdo a la Fiscalía General del Estado de San Luis Potosí (FGSLP), entre el uno de enero y el 29 de agosto de 2018 se había reportado la desaparición de 433 personas en la entidad.

De ellas, han sido localizadas 303. En la página de la dependencia no se aclara el estado o las condiciones en que dichas personas fueron encontradas. No se menciona si fueron halladas por la autoridad, si aparecieron solas, si están vivas o si lo que se encontró fueron sus restos mortales.

Una simple operación aritmética hace suponer que sólo en este año, se han perdido, extraviado o desaparecido —y siguen así— 130 personas: 71 mujeres y 59 hombres.

Las edades de quienes aún no han sido localizados oscilan entre uno y noventa años. Aunque destaca que mientras la edad promedio de los varones extraviados es de 42 años, en el caso de las mujeres es de apenas 19.26.

Dramático por demás resulta el dato de que entre las personas de sexo femenino no localizadas se encuentran 35 menores de edad. Es decir, niñas o jovencitas que no han vuelto a reunirse con sus seres queridos. En cuanto a los varones no localizados, 13 tienen menos de 18 años.

El Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) consignaba hasta su corte del 30 de abril de 2018 que permanecían sin aparecer 97 personas en San Luis Potosí.

Se explica que dicha cifra procede del total de registros de personas relacionadas con averiguaciones previas, carpetas de investigación o actas circunstanciadas del fuero común que permanecían sin localizar a la fecha de corte señalada.

“Los registros y su información fueron recopilados, depurados y actualizados por la Procuraduría General de la República de conformidad con la política integral de búsqueda y localización de personas, coordinada por ésta en los términos establecidos en el comunicado público del 21 de agosto de 2014”, se consigna en el sitio oficial.

La base de datos reporta el saldo que resulta de descontar al total de personas registradas en algún momento como “no localizadas”, aquellas ya encontradas. Los registros se integran, validan y actualizan de manera periódica a partir de las acciones de búsqueda y localización, por lo que los datos estadísticos se ajustan continuamente.

Personas, no sólo cifras

A diferencia de las pesquisas publicadas en el sitio oficial de la ahora Fiscalía General del Estado (http://www.pgjeslp.gob.mx/index.php/personas-no-localizadas-o-desaparecidas) en el sitio del RNPED no se publican fotos de las personas extraviadas.

Tal detalle, al parecer sin importancia, lleva a quien lo examina a perder por un momento la perspectiva de que no se trata sólo de números que se suman y se restan fríamente, sino que son personas con una historia y vida propia. Los extraviados son los hijos, hermanos, padres o amigos de alguien que lucha por encontrarlos.

Así, destaca entre las pesquisas vigentes la de los hermanos Evalinda, Dominic y Anthony Gonzáles Reyna de 4, 3 y un año de edad, respectivamente. Los pequeños, de acuerdo a la ficha de búsqueda, fueron vistos por última vez el 19 de enero de este año en Villa de Arriaga.

En fecha más reciente, el 21 de agosto de 2018 fueron vistos por última vez los hermanos Jehu Nazareth y Avril Aribeth Hernández Servando de tres y siete años de edad, respectivamente, que se perdieron en Axtla de Terrazas.

También en Axtla, pero un día después, se reportaron como extraviados los pequeños Heidy Guadalupe, Dulce Milagro y Salomón Santos Hernández de 11, 10 y ocho años de edad.

Hay entre las desaparecidas madres con sus hijos como María Benita Mauricio Martínez de 28 años de edad que es buscada con su hija Daniela Mancilla Mauricio de ocho o Pilar Esmeralda Uresti de 21, que desapareció con Oscar Daniel Alvarado Uresti de siete.

Los que buscan

Para atender este problema social, la Fiscalía General del Estado —al menos en el papel— cuenta con una Unidad para la Atención de Personas Desaparecidas o Extraviadas, la cual a su vez, debería contar con coordinaciones regionales para cubrir a todo el estado.

La dependencia está integrada por un titular de Unidad, quien como mínimo debe ser Agente del Ministerio Público; un encargado para cada una de las coordinaciones que la integran, agentes del Ministerio Público Especializados en Búsqueda de Personas, policías ministeriales también especializados y con estudios o conocimientos en perspectiva de género y en derechos de niñas, niños y adolescentes. La unidad, por lo menos teóricamente, debe contar con el apoyo de peritos en criminalística y criminología, así como en psicología.

Pese a ello, la PGJE tiene en su haber antecedentes de pifias tan bochornosas como la desaparición de expedientes de casos tan trascendentes como el Pirasol.

Se trata de un autobús que transportaba al norte del país a 28 jornaleros agrícolas desde la Huasteca potosina y de quienes simplemente no se volvió a saber nada desde el 17 de marzo de 2010. En esa fecha la unidad, se supone, fue interceptada por un grupo criminal en el estado de Tamaulipas.

En una institución con tales antecedentes están los destinos de los potosinos extraviados.