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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 26 de septiembre de 2026.- En San Luis Potosí se registraron 134 nacimientos de madres de entre 10 y 14 años durante 2024, de acuerdo con la Estadística de Nacimientos Registrados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). En ese mismo año hubo 2 mil 36 nacimientos de madres de 10 a 17 años.
Los datos adquieren relevancia este 26 de septiembre, Día Mundial de la Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes, pero también plantean una discusión sobre la manera en que se nombra y se mide esta realidad.
Las estadísticas del INEGI utilizan categorías amplias de edad para medir la fecundidad. En sus instrumentos estadísticos, el instituto incluye a las mujeres de 12 años y más para indicadores como hijas e hijos nacidos vivos, mientras que otros indicadores de fecundidad se concentran en mujeres de 15 a 49 años.
Esto significa que una parte de las niñas que enfrentan un embarazo o una maternidad temprana puede quedar incorporada en categorías estadísticas diseñadas para medir la fecundidad femenina en general. Nombrar específicamente el embarazo infantil permite hacer visible una realidad que de otro modo puede perderse dentro de los promedios.
En San Luis Potosí, los 134 nacimientos registrados en 2024 entre madres de 10 a 14 años no equivalen por sí mismos al número total de embarazos ocurridos en ese grupo de edad, pero sí permiten dimensionar una parte concreta del fenómeno. A nivel nacional, INEGI registró 5 mil 983 nacimientos de madres de 10 a 14 años durante ese año.

La diferencia en el lenguaje también importa. Hablar de niñas madres puede colocar el foco exclusivamente en la menor y en su maternidad. Hablar de embarazo infantil permite centrar la atención en la edad, las condiciones en las que ocurrió el embarazo y las obligaciones de prevención, protección y atención que corresponden a las instituciones.
Además, no todos los embarazos en niñas y adolescentes pueden explicarse de la misma manera. Por eso, una cobertura responsable debe evitar asumir que cada caso tuvo las mismas circunstancias y, al mismo tiempo, no perder de vista que el embarazo en edades infantiles puede estar relacionado con violencia sexual y otras condiciones de vulnerabilidad.
El propio INEGI reportó que en 2023 la tasa de fecundidad de las adolescentes hablantes de lengua indígena de 15 a 19 años fue de 90.3 nacimientos por cada mil mujeres de ese grupo de edad. El dato muestra también que las desigualdades sociales y culturales forman parte de la discusión sobre fecundidad adolescente.
Hablar de embarazo infantil y adolescente no resuelve el problema, pero permite formular preguntas que los promedios estadísticos pueden ocultar: cuántas niñas están siendo protegidas, cuántos casos llegan a las autoridades, qué ocurre con su permanencia escolar y qué mecanismos existen para prevenir nuevos casos.
Las cifras pueden ser incómodas. Precisamente por eso, requieren ser nombradas con precisión.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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