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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 28 de agosto de 2018.- Laudería es una palabra poco común para quienes desconocen el arte de la música. Se refiere a la construcción y restauración de instrumentos musicales de cuerda. El vocablo deriva de un instrumento árabe antiguo llamado laúd.
Hace más de 30 años, Roberto Cruz se interesó en aprender sobre guitarras, violines, tololoches, violas, requintos y bandurrias. En primera instancia no tuvo la oportunidad de tener estudios especializados en el tema, pero por iniciativa propia comenzó a documentarse de manera autodidacta a través de libros, enciclopedias, con práctica y paciencia se convirtió en laudero.
Originario de Oaxaca, don Roberto llegó a San Luis Potosí hace más de 30 años. Primero instaló su taller en la calle Pedro Montoya en el centro de la capital potosina. En la actualidad se encuentra en el número 1400 de la avenida Damián Carmona, en el Barrio de Santiago.
A pesar de los años, don Roberto nunca deja de aprender. Sigue nutriéndose de los conocimientos que adquiere de libros y enciclopedias.
Hace unos meses estuvo en Paracho, Michoacán, considerada la capital mundial de la Guitarra, donde tomó un curso intensivo de laudería impartido por Alejandro Vázquez Rubio, hermano de Germán Vázquez Rubio, creador de la guitarra de Coco, la exitosa película animada de Disney Pixar.
La labor diaria tiene altas y bajas, pero el amor a este oficio lo mantiene enfocado en hacer un trabajo de gran calidad.
En San Luis Potosí, dice don Roberto, hay lugares en los que se ofrece el servicio de mantenimiento y reparaciones de instrumentos, pero para él la diferencia radica en la forma de hacerlo; en su caso todas las hace de forma manual, es decir se trata de un trabajo artesanal que requiere mucha paciencia. Cada una es muy minuciosa.
«Desgraciadamente uno no puede cobrar lo que realmente vale el trabajo tan minucioso que se hace, la razón es que a la gente se le hace muy caro», explicó.
El oficio de don Roberto le ha permitido conocer a músicos que admira, especialmente artistas de antaño como Los Dandys, Los Tres Reyes, el trío Huasteco, Los Tecolines, Los Galantes, entre otros.
Después de tantos años de trabajo como laudero, don Roberto espera dejar una pequeña huella en el oficio que aprendió de manera autónoma, y que ahora otra gente tiene la oportunidad de estudiar de manera profesional en instituciones de educación superior, como en la Escuela de Laudería en el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Instituto Sonorense de Cultura y la Escuela de Laudería en Querétaro, que cuentan con esta licenciatura.