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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 9 de octubre de 2026.- Científicos de Austria y China desarrollaron de manera independiente los primeros relojes nucleares funcionales, un avance que abre una nueva vía para medir el tiempo con mayor precisión y estudiar algunos de los fenómenos más fundamentales de la física.
Los resultados fueron publicados el 7 de octubre en la revista Nature mediante dos investigaciones independientes. A diferencia de los relojes atómicos actuales, que utilizan transiciones de electrones, los nuevos dispositivos emplean una transición dentro del núcleo del isótopo torio-229 para establecer una referencia de frecuencia.
El equipo de la Universidad Tecnológica de Viena, en Austria, estabilizó un láser de luz ultravioleta a una transición nuclear del torio-229 incorporado en un cristal de fluoruro de calcio. El dispositivo funcionó a temperatura ambiente y alcanzó una estabilidad que se aproxima a la de los relojes atómicos más avanzados.
En paralelo, investigadores de China desarrollaron otro reloj nuclear utilizando también torio-229 integrado en cristales de fluoruro de calcio. Su trabajo permitió comprobar la reproducibilidad de la frecuencia de la transición nuclear en distintos cristales y estableció una plataforma sólida para futuros relojes nucleares compactos.
Los relojes nucleares todavía no superan en precisión a los mejores relojes atómicos existentes, por lo que no representan un reemplazo inmediato. Sin embargo, los científicos consideran que su funcionamiento abre la posibilidad de desarrollar dispositivos más compactos y resistentes a ciertas perturbaciones externas.
Entre sus posibles aplicaciones se encuentran sistemas de navegación, sincronización de datos y metrología, además de experimentos capaces de poner a prueba teorías fundamentales de la física. El equipo de Viena utilizó su dispositivo, incluso, para buscar posibles señales asociadas con materia oscura, una forma de materia que no puede observarse directamente.
El desarrollo representa un cambio importante en la medición del tiempo: durante décadas, los relojes más precisos se han basado en transiciones electrónicas de átomos o iones. Ahora, el uso de transiciones dentro del núcleo atómico ofrece una nueva herramienta para explorar los límites de la precisión científica.




