Cruz Roja requiere 4 mdp para reabrir tres bases en SLP
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 16 de octubre de 2026.- A la entrada de Villa Magna, sobre el Periférico, calabazas, fantasmas y calaveras anuncian que el Día de Muertos está cada vez más cerca. Entre el ir y venir de los automóviles, un pequeño puesto lleno de colores y figuras espera a quienes buscan llevar un pedacito de esta tradición a sus hogares.
Detrás de los adornos está la familia Martínez, que viajó desde Amealco, Querétaro, para ofrecer sus piezas en San Luis Potosí. Cada figura forma parte de una aventura familiar que combina trabajo, tradición y la esperanza de regresar a casa después de una buena temporada.
Los precios van de 50 a 600 pesos, según el tamaño y la elaboración de cada pieza. Hay opciones para quienes buscan un pequeño detalle o una decoración más llamativa para recibir estas fechas.
Al frente del puesto está Uriel, de apenas 18 años, quien acomoda las figuras y atiende a los visitantes. Lo acompaña su abuelo, quien ha mantenido vivo el negocio familiar a lo largo de los años y continúa trabajando en los últimos detalles de las artesanías.
Mientras Uriel cuida el puesto, su abuelo sale a conseguir pintura para terminar las piezas que todavía esperan su turno de exhibirse.

La camioneta en la que llegaron también se convierte en su hogar durante estos días. Ahí descansan y pasan las noches, mientras las calaveras, los fantasmas y las calabazas permanecen a la espera de encontrar un nuevo destino.
Aunque la temporada ya comenzó, las ventas todavía no han sido las esperadas. La familia cree que muchas personas se adelantaron a comprar sus adornos y que la falta de espacio para detenerse sobre el Periférico también dificulta la llegada de clientes.
Pero los Martínez no pierden la esperanza. Planean quedarse 15 días más, confiando en que la cercanía del Día de Muertos anime a los potosinos a detenerse antes de llegar a la gasolinera de Villa Magna.
Por ahora, entre el ruido de los motores y los colores de la temporada, Uriel y su abuelo siguen esperando que cada calabaza, fantasma y calavera encuentre un hogar, y que el viaje desde Querétaro haya valido la pena.





