Donde de plano no sufren ni se acongojan pese a que viene una oleada de migrantes de Estados Unidos, hasta 50 mil, según se dice, es en San Luis Potosí, una tierra por donde circulan miles de centroamericanos y un buen número llega para quedarse.

Se les ve en muchas esquinas, sin trabajo, oficio ni beneficio; e inclusive, han incurrido en delitos, principalmente robos.

Baste recordar que en meses recientes, con las caravanas migrantes que venían de la frontera sur para ir a los Estados Unidos, la inquietud número uno de los potosinos era su patrimonio y seguridad personal.

Además, el tema de los servicios, las estancias y la alimentación, fueron factores que pusieron al gobierno con el Jesús en la boca, sobre todo con la llamada Caravana Madre de hace tres meses que contemplaba el paso de 20 mil seres humanos.

Ningún estado de paso de migrantes se había enfrentado a una situación como la que se avecina y no vemos en acción al titular del Instituto de Migración y Enlace Internacional (IMEI) del Gobierno del Estado, Enrique Malacara Martínez para organizar un plan de prevención ante la contingencia.

San Luis Potosí no está directamente involucrado en las actividades del gobierno lopezobradorista para impedir en la medida de lo posible, el ingreso de migrantes por Chiapas ni en el retorno de los que expulsará Donald Trump de EU en tanto decide si les da asilo político, para lo cual podría pasar hasta un año.

Las entidades de la frontera norte serán las que reciban la mayor carga migratoria en este acuerdo de 45 días con Trump para evitar la aplicación de aranceles, lo que también hubiera perjudicado a San Luis por ser un estado con amplia economía manufacturera, sobre todo vehicular.

Pero suspendida esa crisis de los impuestos por productos de exportación al país vecino, el Gobierno del Estado no da señales de tomar en serio la situación.

Tan el tema de los migrantes nunca lo consideró una prioridad, que su presupuesto para el presente año es el más bajo en el Eje de Desarrollo San Luis Incluyente, uno de lo cinco que conforman las prioridades de gasto carrerista.

El enfoque ni siquiera es de atención migratoria, ya que el IMEI se dedica, con ese dinero, al apoyo a paisanos, no a extranjeros. Cuestión de ver su plan de trabajo para 2019 donde toma en cuenta mil proyectos productivos para aquellos potosinos que vuelven de EU con sus familias a radicar de nuevo en estos lares.

En todo caso, el secretario general de Gobierno, Alejandro Leal Tovías, es quien se está tardando en aplicar un buen plan ante esta nueva realidad en el país, al ser quien tiene bajo su mando el IMEI y la coordinación con las delegaciones federales adheridas al sector, es decir, ahora en manos de Gabino Morales Mendoza.

Ya lo dijo Malacara con motivo de la Caravana Madre: “… si se llegara a dar el caso de que exista una caravana de esas dimensiones, sería un tema hasta de gobernabilidad en las entidades porque es un número muy importante de personas, un número que sobrepasaría las capacidades de todas y cada una de las entidades. Si el tema nos lo dejan exclusivamente a las entidades federativas, vamos a colapsar, la federación debe ser sensible y tener no nada más la estrategia de bienvenidos todos (sic)”.

Eso fue en marzo, ni siquiera nadie imaginaba lo que Trump obligaría a hacer a México. Y la marea centroamericana se calculaba en 20 mil, pero ahora serán 50 mil y difícilmente se quedarán un año estáticos, sin contar a los que ya están y otros que logren colarse desde el sur.