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Inclusión social: gobierno humanista de Claudia Sheinbaum
Lo peor que puede haber en este momento es una desmedida aplicación de la política del ocultamiento de información, para supuestamente, no preocupar a los potosinos sobre el avance de la pandemia provocada por el Covid 19, debido a que precisamente se necesita lo contrario para tranquilizar a la población.
La llegada de este nuevo coronavirus tomó a todos fuera de base, esa es la realidad, incluidos los medios de comunicación, para no dejar fuera a nadie. Sin embargo, todo mundo se ha venido adaptando a las circunstancias y moderando, excepto muchos de los políticos en cuyas manos, cualquier situación se vuelve explosiva.
Si la política y no la prioritaria protección a la vida de 2.8 millones de habitantes del estado se ha impuesto desde el Palacio de Gobierno, será un crimen de lesa humanidad. Porque los vacíos de información se han vuelto algo común, pero también muy peligrosos. Por citar casos recientes, está el de la Central de Abastos, un sitio considerado esencial para la vida de las personas, porque provee alimentos.
En ese lugar hubo casos de coronavirus desde hace varias semanas, pero recién se aceptaron, debido a la filtración de un documento que a su vez, fue entregado de manera incompleta a los reporteros. ¿Quién estuvo detrás de la difusión de esa hoja de la presentación de Power Point? No se sabe, pero está clarísimo que la población debe estarle agradecida, porque de no ser por su intervención, hoy sería el momento en que la Secretaría de Salud no diera a conocer el problema, focalizado en un lugar de constante abastecimiento y flujo de personas.
Sin estigmatizar a la Central de Abastos ni a todas las personas que trabajan ahí honradamente para ganarse la vida, conocer los casos positivos con tiempo permitiría, por un lado, alertar a la gente y por otro, reforzar las medidas y focalizar. Es como cuando una persona se enferma por el virus, simplemente se le aísla, y le piden estar en cuarentena estricta durante 14 días para no contagiar a otros seres humanos.
Pero no ocurrió así, y hasta el momento, más allá de la aceptación del brote, no se ha escuchado ni visto una verdadera solución.
Si bien la política de Quédate en Casa es la principal de las medidas, no ha funcionado del todo y no será 100 por ciento efectiva porque siempre habrá alguien que ponga el desorden.
Esto se vio en el pasado Día del Niño, cuando negocios de comida rápida y pastelerías no se daban abasto. Y lo mismo ocurrirá el Día de la Madre, una fecha muy especial para todos los mexicanos. Simplemente porque no hay previsión, toma de decisiones anticipadas y se trabaja sobre las rodillas en materia de comunicación.
El asalto al Laboratorio Estatal de Salud, donde se analizan las pruebas de coronavirus, es otro grave problema ocurrido en la semana, pero terminó en lo mismo: con la minimización del hecho. Es cierto que tampoco se trata de escandalizar ni de poner nervioso a nadie, pero quedó clara, una vez más, la falta de planificación, en este caso de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado que debió poner una vigilancia severa al lugar desde un principio, pero no lo hizo y un solitario ladrón, según dijeron, entró como Pedro por su casa al lugar y se fue con una laptop con “información no sensible”, afirmó la Fiscalía General del Estado.
Lo peor es que las autoridades quieren tratar a los potosinos como menores de edad y no se dan cuenta que para ganarse su respeto, necesitan actuar con responsabilidad y sobre todo, hablar con la verdad.