Espacio de Reflexión: ¿La injerencia siempre viene de fuera?
No soy algóloga, pero quiero hablar del dolor. No desde la medicina especializada, sino desde la experiencia humana, esa que atraviesa el cuerpo y la historia personal.
En la mitología griega existe un personaje que ayuda a pensar el dolor de otra manera: Quirón, el centauro sabio. A diferencia de otros de su especie, Quirón no era violento; era médico, maestro y sanador. Enseñó a héroes como Aquiles y Asclepio y dominaba el arte de curar. Sin embargo, cargaba con una herida incurable. Podía aliviar el dolor de otros, pero no el propio. Su herida nunca cerró.
Quirón encarna una paradoja profundamente humana: quien sabe sanar también puede sufrir. No es casual que su nombre esté en el origen de una palabra cotidiana en los hospitales: quirófano, del griego cheir, mano, y phanos, lugar visible, el espacio donde la mano intenta reparar el cuerpo.
Pero ¿qué es el dolor? La medicina lo define como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a daño real o potencial, lo que deja claro que el dolor no es solo físico (IASP, citada en Catalá, 2013). Es una vivencia compleja y profundamente subjetiva: se siente en el cuerpo, pero también se construye en la mente, en la memoria y en la biografía de cada persona. Por eso, para quien lo padece, el dolor suele ser miserable: reduce el mundo, cansa, limita y desgasta.
En los hospitales es frecuente pedir que el dolor se mida en una escala del uno al diez. Muchas personas no saben exactamente qué significa eso. No se trata solo de asignar un número, sino de intentar traducir una experiencia íntima a un lenguaje clínico compartido. Aun así, como señalan los especialistas en medicina del dolor, ninguna escala logra capturar por completo la vivencia individual del sufrimiento (Catalá, 2013).
Conviene decirlo con claridad: el dolor no es normal. No debería asumirse como algo que “toca aguantar” ni como una condición inevitable de la vida cotidiana. Nadie tiene por qué vivir con dolor, y cuando este aparece, merece ser reconocido y atendido. Normalizarlo suele ser una forma silenciosa de abandono, algo que la algología busca justamente cuestionar (Carrillo Esper, 2014).
La algología, rama de la medicina dedicada al estudio y tratamiento del dolor, parte de este principio: el dolor no debe minimizarse. Aunque no siempre pueda eliminarse por completo, puede abordarse y aliviarse desde una mirada integral que considere tanto el cuerpo como el contexto y la historia del paciente (Catalá, 2013; Sociedad Española de Anestesiología, 2018).
El dolor, además, no es exclusivo de los humanos. La medicina veterinaria reconoce que los animales también lo experimentan, aunque no puedan expresarlo con palabras. Su evaluación se basa en cambios fisiológicos y conductuales, y su manifestación está influida por el organismo, el entorno y la experiencia previa, de manera semejante a lo que ocurre en las personas (Orihuela & Ungerfeld, 2016).
Pensar el dolor en un hospital público, en una sala de espera o antes de entrar a un quirófano cambia la mirada. El dolor no pertenece solo al cuerpo lesionado; está atravesado por la historia personal y por la forma en que cada quien ha aprendido a enfrentarlo, a callarlo o a resistirlo. Comprender el dolor es también comprender a la persona que lo vive.
Este artículo está dedicado a las médicas, los médicos y a todas y todos los trabajadores de la salud, con la invitación permanente a no ser insensibles ni faltos de empatía, y a no minimizar ni subestimar el dolor de quienes atienden. De manera especial, a mi padre y a mi hermano, médicos, por enseñarme que atender el dolor no es solo tratarlo, sino comprenderlo.
Referencias
Carrillo Esper, R. (2014). Principios de anestesiología y algología para médicos en formación. México: Alfil.
Catalá, E. (2013). Manual de tratamiento del dolor (2a ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
Orihuela Trujillo, A., & Ungerfeld Morón, R. (2016). Prácticas zootécnicas dolorosas: Evaluación y alternativas para el bienestar animal. Toluca: Universidad Autónoma del Estado de México.
Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. (2018). Tratado de anestesiología, reanimación y terapéutica del dolor. Madrid: Editorial Médica Panamericana.





