Palabras y juicios irredentes
Aislado por las crisis económicas y políticas, con un PRI dividido por las sucesiones presidenciales de 1988 y 1994, con los desprendimientos de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Manuel Camacho Solís y su urgencia por deslindarse de Carlos Salinas de Gortari por el fantasma de Colosio, el presidente Ernesto Zedillo llegó a las elecciones legislativas de 1997 y en las votaciones su PRI perdió la mayoría absoluta y la oposición fue articulada por Porfirio Muñoz Ledo en el Grupo de los Cuatro, que le quitó capacidad de decisión al gobierno.
Con circunstancias particulares pero con correlaciones políticas similares, Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum Pardo y Morena podrían estar reproduciendo en 2026-2027 el escenario político de 1994-1997-2000, que llevó al PRI a perder la Jefatura de gobierno del DF, la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y la presidencia.
Lo que vino después de 1997 fue el escenario lógico: Zedillo no supo con quién pactar, el PRI se dividió, los candados priistas le impidieron poner a su candidato presidencial y la oposición, aún dividida en dos figuras carismáticas, le ganó la presidencia de la República.
Aunque los hechos políticos se repiten —Marx/Hegel como tragedia/farsa—, la decisión de Palacio Nacional y del Palacio de Invierno de Palenque de enviar la iniciativa de reforma electoral al Congreso pese al aviso clarísimo del Partido Verde y del Partido del Trabajo de que no votarían a favor, reveló la imagen de Morena dividido internamente y fracturada su alianza con sus dos compañeros electorales.
El Partido Verde apenas en la elección del 2024 y el PT aliado de López Obrador desde 2006.
Con el saldo de las legislativas de 2024, Morena ganó solo el 48% de los votos y logró las mayorías absoluta y calificada únicamente por la alianza con estos dos partidos-rémora.
Lo que mostró la iniciativa de reforma electoral derrotada el miércoles 11 fue su intención de reacomodar distritos y plurinominales para que Morena por sí solo pudiera quedarse con las mayorías absoluta y calificada, e incluso desfondar al PV y al PT en número de diputados.
Lo que viene en la reforma en modo de Plan B —o Plan D porque toma las iniciativas A y B de AMLO— parece que no dará al grupo dominante la mayoría calificada para cambiar la Constitución sin la oposición.
Incluso en círculos reflexivos de Morena existe preocupación de que el voto opositor contra la reforma pueda extenderse a la construcción de una nueva mayoría opositora en 2027, similar al Grupo de los Cuatro de 1997.
En sectores morenistas menos dogmáticos y con mayor experiencia política se percibe falta de liderazgo político real y ausencia de negociadores para reconstruir alianzas.
Hay quien piensa que López Obrador ha sido bueno para concitar consensos, pero malo para establecer compromisos y concesiones reales, y demasiado intolerante para cumplir pactos con aliados.
En este escenario, la figura que destaca en la crisis por el fracaso de la reforma electoral es el legislador Ricardo Monreal Ávila, quien tenía claro el alcance inviable de la iniciativa y habría enviado alertas antes de la votación.
Su pasividad en las horas previas a la votación dejó ver que le habrían puesto un “estate quieto”, mientras el juego oficial buscaba la derrota para replantear alianzas individuales.
Las primeras encuestas rumbo a las legislativas de 2027 colocan a Morena alrededor del 40% de intención de voto, por lo que la mayoría calificada dependería de acuerdos con el PV y el PT.
Pero las alianzas requerirían negociación política y no el enfoque autoritario que ha visto a esos partidos como males necesarios.
La lección política de la crisis de 1997 puede servir como referencia para 2026: la división en el partido en el poder, la falta de control del presidente sobre su partido y la agenda propia de un expresidente pueden convertir a un partido dominante en un archipiélago político.
Así ocurrió con el PRI, que terminó convertido en minoría y perdió la presidencia en el 2000.
El desdén a los aliados, el modo de control autoritario de López Obrador y liderazgos indisciplinados podrían provocar que el fantasma de 1997 vuelva a aparecer.
En modo shakesperiano, en los dos Palacios: el Nacional y el de Invierno de Palenque.
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Política para dummies: la política no es inédita sino una cinta de moebius.
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