
Adiós a Nina Lara, la última resistencia
En los ESCENARIOS de nuestras series de televisión, películas, telenovelas y demás contenidos del acontecer de la realidad absoluta, continuamos con la tercera y última parte de los próximos contenidos para una nueva temporada de The X-Files sede San Luis Potosí. Un capítulo más a tan sorprendente y envolvente saga televisiva traemos el capítulo “Inversiones en los Servicios de Salud”, donde nuevamente las investigaciones del súper Agente 86 Maxwell Smart, hacen alarde de su impresionante capacidad intelectual en desarrollar el trabajo de investigación correspondiente a los multimillonarios desvíos económicos evidenciados, pero, que no se sabe porque se hicieron, si en la misma Secretaria de Salud prevalecen la falta de medicamentos, y quejas de su personal respecto a sus prestaciones, sueldos y demás faltas económicas en agravio de sus servicios profesionales. Los agentes del FBI Fox Mulder y Dana Scully, con éste tema realmente tendrían un capítulo dividido en mínimo tres transmisiones, ya que la complejidad del guion de producción lo merece. Un primer cruce de nombres y razones sociales ha arrojado conexiones entre la trama de la historia y la del fraudulento Gabriel ‘Gabo’ Alan Salazar, pero hay que seguir investigando al nivel NCIS (claro, sin la tecnología adecuada y las ganas). En mayo pasado salió a la luz pública una acusación que señalaba a la doctora Mónica Rangel, de presunta responsable de actos de corrupción por unos contratos que celebró con diversas empresas representadas por Gabriel Salazar Soto. El 29 de mayo convocó a una conferencia de prensa vespertina, donde fue acompañada por el secretario general de Gobierno, quien intervino por ella y dijo que “hasta este momento, como lo ha revisado el propio contralor y la propia Auditoría Federal y la propia institución, pues no hay absolutamente nada”. Alejandro Leal Tovías no sólo negó que hubiera pruebas sobre contratos irregulares o empresas fantasmas, sino que tachó de “distracciones” los señalamientos de corrupción y contratos apócrifos y dijo que “no debemos caer en estas distracciones”. De cualquier forma, la doctora Rangel negó categóricamente que haya dado contratos a este señor, declarándose inocente de todo señalamiento. Lo malo para ella fue que dos días después tuvo que aceptar públicamente que sí existían mil 297 contratos celebrados, de los cuales 17 eran con empresas donde Salazar Soto era apoderado legal o proveedor, además de comentar que de los siete mil millones de pesos que ejerció su dependencia entre 2017 y 2018, los contratos con las empresas de Gabriel Salazar apenas ascendían al 0.9 por ciento de lo erogado. Fueron 64 millones 977 mil 396.96 lo que se gastó en contratos con Salazar Soto. A partir de esa conferencia de prensa, se han venido haciendo nuevos señalamientos. Un capítulo que nos mantiene con los ojos sobre la pantalla digno de un EMMY. Pero no descartemos el capítulo final de la saga potosina, en una sociedad donde el ‘protagonismo’ es más importante que los valores sociales. Sería un capítulo especial en el que falta el desenlace de dicha historia. Gabriel Salazar Soto, tal como se autodenomina, un “joven emprendedor, millonario, influencer, ex vendedor de enchiladas, de 28 años y creador del Grupo Infinite y dueño de 24 empresas”. Llamó mucho la atención su ascenso meteórico y la vida llena de lujos que presume en sus redes sociales. Por medio de la Secretaría de Salud del Gobierno de San Luis Potosí recibió fuertes cantidades de dinero mediante procesos de compra y adquisiciones amañados, se detectaron empresas fantasmas y presentó hasta fianzas apócrifas. Por otro lado, actualmente enfrenta diversas denuncias penales de personas presuntamente defraudadas por medio de la empresa Invercorp Capital Financial. Una historia similar a la película Tower Heist (Un golpe de altura en España y Robo en las alturas en Hispanoamérica) es una película cómica y de acción estrenada el 4 de noviembre de 2011. Josh Kovacs (Ben Stiller) es el encargado de uno de los edificios más lujosos y seguros de Nueva York, en pleno Columbus Circle. En el piso más ostentoso de todos, el ático, vive Arthur Shaw (Alan Alda), un billonario magnate de Wall Street que está bajo arresto domiciliario por haber robado dos mil millones de dólares a sus inversionistas, además de haber estafado a muchos de los trabajadores del edificio, quedándose con sus jubilaciones y dejándoles frente a un futuro incierto. Desesperado de la situación, Kovacs se ha une a su cuñado, el conserje Charlie (Casey Affleck), al botones Enrique (Michael Peña), a la sirvienta Odessa (Gabourey Sidibe) y a otro inversionista arruinado el Sr. Fitzhugh (Matthew Broderick), con el fin de encontrar una forma de recuperar su dinero. Su búsqueda les lleva hasta Slide (Eddie Murphy), un ladrón que les ayuda a organizar el robo de 20 millones de dólares que creen que el multimillonario esconde en su piso. Todos ellos conocen a la perfección el edificio, algo que les ayudará a cometer el robo y recuperar su patrimonio, pero tendrán que tener cuidado de Claire Denham (Téa Leoni), una agente especial designada para investigar el caso de Shaw y que puede ser la única persona que descubra sus intenciones. Sin embargo tras identificar un muro como sitio posible donde se escondía el dinero, se dan la sorpresa de que al derribar el pilar interior, la caja fuerte donde debería estar el dinero está vacía, lo que decepciona mucho a sus buscadores. Cuando están a punto de renunciar, por mera casualidad descubren que el auto de Shaw está hecho en su totalidad de oro, conseguido a costa de los fondos robados. El desenlace se cuenta sólo y es sólo una idea de producción.