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Reforma en el bachillerato, un paso hacia la modernización educativa
Es lamentable que a una sociedad le pasen desapercibidos hechos contundentes y sólo se enfoque en lo obvio de primer plano. Que se generen condiciones fantasiosas.
Ilustro mi punto.
La industria automotriz es un gran nicho de oportunidad y crecimiento económico. La industria de proveeduría a armadoras, en sus distintos niveles, tanto como la de partes refacciones de automotores, es un mercado de tamaño más que considerable. En ésta se ha fincado, como una componente importante ya que hay otros sectores como, por ejemplo, la agroindustria y aeronáutica, una muy alta tasa, sostenida, de crecimiento en la zona bajío de México.
Esto, el aspecto económico, es lo obvio de primer plano. Innegable que es cierto, es muy conveniente en una economía globalizada.
Lo que no están obvio, al menos en el primer plano, es que la Ciencia, Tecnología e Innovación, CTI, se halla en cada parte del automotor que existen y los por venir. Es paradójico pues se vive en autos y muchos otros productos. Se vive todos los días pero pasa desapercibido.
En específico, me refiero a la conducción asistida de autos con base tecnológica, el vehículo autónomo y más medios de movilidad de personas y productos no están en la parte de enfrente; en la obviedad. De hecho, están en segundo plano.
Si bien hay desarrollos desde la CTI que son olvidados, Tomemos el caso de las llantas; sí, los neumáticos. Esos que sólo atraen nuestra atención al pincharse.
Hace aproximadamente unos 10 años, quizá un poco antes pero no mucho, se empezó a encontrar que las llantas pueden tener sensores de presión de aire. En aquellos años, fue en autos de gama media a alta los que contaban con indicadores en tablero para señalar al usuario la falta de presión en neumáticos.
En aquellos ayeres, sólo se indicaba la falta de presión en algún neumático, sin especificar cuánta presión o en cuál llanta faltaba. Ahora, ya incluso en automóviles de gama mas económica, ese sensor puede identificar la falta de presión, se abatió el costo. No me sorprendería que hasta un valor de presión se indique en tablero en breve parea esa gama.
La tendencia es el desarrollo de llantas instrumentadas e inteligentes.
Con dispositivos e instrumentos, el neumático puede tener mediciones del grado de agarre entre el piso y la llanta. Esto consecuencia de la presión interior o bien de líquidos sobre la superficie. Con esa información es que una matriz de paneles hexagonales permite expandir o contraer el ancho de la llanta; es, al menos lo que se refiere a llantas, la CTI para conducción asistida y la tendencia de vehículos autónomos.
Esta invención y desarrollo desde la CTI aún debe penetrar mercado; quizá primero se inserte en vehículos automotores de media y alta gama. De hacerlo, seguramente en lapso breve se verán en autos de gama cada vez más económica; siempre pasa con esas inserciones de CTI en coches.
Ahora retomemos mi punto inicial.
Es lamentable que los actores de la sociedad; es decir, empresarios, tomadores de decisión gubernamental de los tres niveles, legisladores, etcétera, omitan intencionalmente, o no, la necesidad de la CTI para construir los beneficios que la sociedad misma puede recibir.
La inversión de riesgo en CTI abre el horizonte social.
Así, en el ejemplo que ocupa, las llantas instrumentadas e inteligentes podrán asistir, hasta reforzar la autonomía de conducción, a personas con dificultades motrices durante movilidad y traslados.
Además de poder ser usada vehículos como monociclos, scooters, sillas de ruedas, y mucho más.
Es inclusión social.
Entretanto, no se ven a empresarios corriendo riegos medidos de inversión en CTI, no se legisla en esa dirección y cuando se legisla no hay acciones ejecutivas para cumplir lo legislado.
Son muy escasos los esfuerzos.
Los empresarios han querido “bajar recursos” para adquirir activos más que para reforzar sus inversiones en CTI. De facto, mayormente sus inversiones en CTI son ausentes.
Ahora bien, respecto a acciones de gobierno, durante varios lustros se ha dicho que la inversión pública en CTI debe ser, sí, es una obligación constitucional, del 1% del PIB en términos reales; no ha sucedido, la obligación del estado se ha ignorado, aun en esta administración.
En algunas administraciones han querido “tapar ojo al macho” de la bajísima inversión pública argumentado que debe ser una combinación de inversión pública y privada. Es una verdad a medias, Si bien es deseable la combinación de recursos públicos y privados, será insuficiente si sólo alcanza el 1% de PIB; insuficiente para reducir la brecha con nuestros aliados y competidores, para atender la inclusión social y para mucho más.
Esto es lo lamentable porque al igual que en carreras de pista, de cualquier tipo, a cada vuelta no llevan más y más distancia los competidores y se hace prácticamente imposible alcanzarles.
Las llantas instrumentadas e inteligentes son un ejemplo más, y si usted gustas hasta trivial, insulso o como desee calificarlo. Pero, como en esto, sucede igual, por citar tres problemas relevantes para todo México, en la salud, el tratamiento de agua, y la generación y distribución de energía.
Diga usted si no es lamentable.