El futuro ya nos alcanzó
Teresa Gil
Son muchas, pero tengo a la mano a cuatro personas que aspiran a un puesto público, jalando la ley por los pelos, porque ninguno de los cuatro, quizá, tiene méritos para llegar a gobernar sin afectar a los respectivos pueblos con su osadía. Tres usan el parentesco y otra, una relación que ya no existe porque el vínculo que presuntamente tenía se eliminó con la muerte. Pero los cuatro reclaman el poder, poniendo al frente sus respectivas situaciones, ante un derecho que se balancea para darles cobijo.
Las cuatro personas son, en orden de aparición, Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo de Luis Donaldo Colosio; la viuda del michoacano Carlos Manzo, Grecia Itzel Quiroz; el hijo del golpista Bolsonaro, Flávio Bolsonaro; y, finalmente, y ya muy puesta, la hija del exgobernador Ernesto Ruffo, Verónica Ruffo. El padre está sujeto a proceso por un presunto maniobreo en huachicol, entre otros, de acuerdo con fuentes oficiales.
En los cuatro casos mencionados hay que recalcar que ninguno ofrece calidad de presunto gobernante, por más que en dos de ellos, Colosio y Bolsonaro, hayan tenido algunos puestos que no expanden su presencia a un presunto gobierno estatal o nacional. Serían un fracaso.
En el caso de la hija de Ruffo, de la que no se conoce un manejo político, es mero oportunismo que azuza, desde luego, el partido de derecha en el que se mueve el propio papá y que aprovecha la circunstancia de un proceso para tratar de copar el espacio político que ya se tuvo. Claro que tendría que ser a partir de las leyes electorales.
El caso más grave es el de la señora Quiroz, porque se han violado leyes de parte de un Congreso llevado por un problema criminal que debió tener otro cauce. Fue una violación legal nombrar presidenta municipal a alguien que no siguió los requerimientos del derecho para serlo, solo porque se presentaba un crimen.
A menos que sea un simple nombramiento, caso en el que también se incluyen responsabilidades porque las leyes también prevén eso.
En este caso, ante la gravedad del hecho, se hizo desde la autoridad investigadora de ese estado lo que se debía hacer: investigar y localizar a los agresores, cosa que se ha conseguido, pero la señora sigue de presidenta.
Hay que considerar que cuando hay realmente un vínculo civil entre dos personas, cuando una de ellas muere el vínculo se termina y ninguno de ellos puede seguir ostentando ese parentesco.
No se duda de que en algunos casos, como cuando hay un crimen, se trate de apoyar a los agraviados, como a Colosio y a Quiroz. Pero la ley debe respetarse.
En el caso de Bolsonaro y Ruffo, sus padres están presos por respectivos cargos y se entiende que, de parte de la gente de sus lugares, den un apoyo que rebasa lo político.
Y que, en el caso del brasileño, que ganó por pocos puntos las pasadas elecciones y las enfrentará de nuevo en segunda vuelta contra Lula, quien se ha posicionado y puede ganar, debe someterse al derecho de los comicios.
Dos casos, entonces, de los mencionados que tienen una característica especial, pero en los que, en primer término, haciendo a un lado la emoción y el interés, es necesario recalcar que en primer lugar está siempre la ley.





