Como pólvora corrió la mañana del miércoles la noticia de que había sido hallado sin vida y en muy malas condiciones, el policía estatal, hasta ahora en calidad de desaparecido, Armando García Hernández.

Días agitados en el Gobierno del Estado que desde un principio no atinó a darle la importancia debida a la desaparición, en medio de un ambiente de inseguridad que en las últimas semanas se ha recrudecido con una serie de crímenes que pusieron a la población potosina en alerta.

Hay versiones encontradas.

Por un lado, que el elemento, que tenía un cargo de mando, pudo ser víctima de una venganza producto de su trabajo en la aprehensión de algunos delincuentes; por otro, que estaba involucrado, de manera forzada, en la relación de mandos corruptos con grupos delincuenciales.

Lo cierto es que el cuerpo encontrado en un acantilado de la carretera a Rioverde no ha sido identificado por la Fiscalía General del Estado, por lo menos hasta esta mañana.

Habrá que esperar y esclarecer en su totalidad este espinoso caso.

El que hizo reír sin ganas, fue el líder estatal de Antorcha Campesina, Euríbiades García Córdova.

Y es que afirma que su agrupación, “nunca de los nuncas”, ha invadido o quitado un pedazo de tierra a nadie.

También culpó a los medios de comunicación de difundir versiones falsas de invasiones antorchistas, como ocurrió en el fraccionamiento Olinda.

Creer o no creer, esa es la cuestión.

Porque, no se lo digan a nadie, pero dicen que hasta el sitio donde desarrollan sus conferencias de prensa en el Centro Histórico de la capital potosina, fue parte de lo que se adueñaron a la brava.

El que anda medio adolorido de la lengua es el diputado Pedro César Carrizales, porque se la mordió.

El Mijis comentó que los potosinos deberían ser más empáticos con los migrantes centroamericanos que pasan por San Luis y que pueden comenzar a quedarse más tiempo debido a la instauración del Centro Transitorio de Migrantes.

Sin embargo, el legislador ha sido acusado y denunciado por despojar a familias de sus casas en Soledad de Graciano Sánchez.

¿No será que al que le hace falta empatía es a otro?