Tal parece que a alguien en el Gobierno del Estado no le salen bien las cuentas y menos las de carácter delictivo.

A menos que el gobernador Juan Manuel Carreras López diga como López Obrador que tiene sus propias cifras.

Sucede que cuestionado sobre si la llegada de la Guardia Nacional a territorio potosino en las próximas dos semanas, sería clave para bajar la incidencia delictiva, lo negó, porque los delitos prioritarios -así dijo- están disminuyendo.

Consultado sobre los mismos, señaló que los de carácter familiar.

Pues quién le pasará las tarjetas, porque hasta el Sistema Nacional de Seguridad Pública ve todo lo contrario.

Donde se llevan fuertecito es en el cabildo capitalino y cada sesión termina por ser un espectáculo de comedia.

En días pasados tocó el turno, ¿a quién creen?, al regidor perredista Eloy Franklin, quien preguntó si el nuevo oficial mayor Miguel Torres Casillas contaba con antecedentes penales.

Salió al quite el edil panista Christian Iván Azuara Azuara, quien afirmó que si de antecedentes penales se trataba, en el PRD había un diputado federal -hoy independiente, para más señales vende pollos- que sí los tenía. O eso dijo.

Puro alegato de mercado sin que el secretario general Sebastián Pérez ponga orden.

A ver si siguen el pleito, pero ahora en la Cámara de Diputados, Ricardo Gallardo y Xavier Azuara, los padrinos políticos de Eloy y Christian.

Si no, para qué tanto brinco.

Los que pueden empezar a resignarse son los ministerios públicos que reclaman un aumento de 40 por ciento de sueldo, porque un día sí y otro también, les aplican la canción popular española Aserrín aserrán.

Ya saben, aquella que reza “piden pan, no les dan; piden queso, les dan un hueso”.

Y es que pese a las manifestaciones y supuestos acuerdos, la oficial mayor del Gobierno del Estado, Ada Andrade Contreras, calificó de inverosímil que pidan tal incremento.

“Ese porcentaje definitivamente no se puede”, aclaró.

Ya quisieran millones de trabajadores tal aumento. ¿O no?