¡También nos robaron el saludable enojo social!
Teresa Gil
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No cabe duda de que las buenas intenciones se caen por su propio peso cuando el tema de ellas rebasa la situación. La ONU planteó desde 1989 la solución de los desastres en el mundo, tema que creemos consideró tan complejo que lo aplicó hasta 2009, con el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres.
La fecha del 13 de octubre para enfrentarlo fue creada bajo la resolución 64/200, pero, aunque debe haber alguna intervención del organismo en desastres de sitios como los que son agredidos en México en este momento por los huracanes, la ONU estaría en una situación complicada.
En otros países debe pasar lo mismo cuando los elementos se extralimitan y rebasan lo instalado.
Las lluvias portentosas que hemos tenido en los últimos meses, que con alguna excepción fueron iguales en otros tiempos, y la presencia de huracanes rebasan lo que siempre pasa en octubre.
Por los huracanes Simon, Isaías, Rachel, Nolo y los que se van sumando en torno a Guerrero, Colima, Michoacán, Sinaloa y aquellos estados en donde hay playas, se está acentuando la vigilancia.
En estos días se duplica aún más en Acapulco, que resintió grandes daños en octubre de 2023 con el huracán Otis. Fue una gran devastación.
El Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, que celebra la ONU el 13 de octubre, como mencionamos, se extenderá con arduo trabajo en esta ocasión.
El tiempo amenaza con largas embestidas, como las que están enfrentando nuestras autoridades.
No ha faltado quien recalque que los del Comité Noruego del Nobel se quisieron reivindicar en torno al Premio de la Paz que dieron el año pasado a la venezolana María Corina Machado. Para muchos no lo merecía.
En esta ocasión, como ya es público, la que lo recibió fue la destacada abogada, exintegrante de la Corte Penal Internacional y una mujer de altas cualidades, Navanethem «Navy» Pillay.
Los casos se han dado en otras ocasiones. Aquí fue premiado el 13 de octubre de 1982 un distinguido mexicano, Alfonso García Robles, cuyo reconocimiento se basaba en su propuesta antiarmamentista.
El incentivo suyo era por la paz, en el rechazo a las armas. Más en un país que tiene la presión de las armadoras gringas, que son las que surten a criminales y a gente que no debería tener armas mortales en sus manos.
Casi por esa época, en 1987, le dieron el Nobel de la Paz al expresidente de Costa Rica Óscar Arias, un derechista al que entrevisté y me atendió rápidamente porque se marchaba a Estados Unidos a estar presente en una de las asambleas del Partido Republicano.
En años más recientes, para hermanar en un caso de descrédito en su país a la venezolana, fue denunciado por presunto acoso sexual.





