Vivimos una serie de momentos históricos hilvanados uno tras otro a nuestro tiempo. Ni duda cabe que constantemente se están gestando cambios en nuestra patria, para bien o para mal. Muchos de estos cambios han sido decididos por la mayoría democrática en nuestro país. Salta a la vista que los grupos que conforman nuestra patria, conforme van adquiriendo más fuerza y número, van requiriendo ser representados en nuestra administración pública y en los cargos de elección. Eso explica fenómenos como el diputado pandillero o que llegue a gobernar uno de los estados más grandes como es Nuevo León, un yuppie de clase alta sin una preparación política previa.

De igual manera lo que van requiriendo los sectores de nuestra sociedad se van convirtiendo poco a poco en leyes, conforme los representantes públicos emanan de grupos no tradicionales o con formación social más auténtica y sensible. Y estos grupos y sus representantes electos van empujando las agendas públicas lo que es cada vez más notorio tanto en los medios de comunicación como en foros y manifestaciones públicas.

Un ejemplo harto tangible se da en el movimiento global, bastante fuerte en nuestra nación, de  lucha por los derechos y la igualdad del género femenino, movimiento que se ha visto crecer y hacerse fuerte. Al mismo tiempo que se hace mayor su participación en la vida pública. También son más Impactantes los abusos, crímenes y discriminaciones que se cometen contra el sector femenino, ya no están calladas ni son calladas como antes, su voz ha crecido no solo en número sino también en fuerza, estamos aún lejos de llegar a un nivel de equidad y de exterminar la discriminación y todos los factores negativos en contra de la mujer, pero se nota que estamos en una sociedad distinta día con día.

Y esto se ha manifestado en el propio poder judicial, que ha determinado (si le preguntan a este monero bastante tarde) lo que exigen desde hace mucho tiempo las mujeres que han visto y vivido el sufrimiento que hay alrededor del tema del aborto. No ha sido fácil claro, porque en la lucha también estaba participando una bandera contraria, en la que también participan mujeres, es decir los grupos que se oponen a la práctica del aborto. Y vaya que dieron pelea.

Lo logrado hasta el momento es poco y mucho. La suprema corte de justicia en su determinación ha abierto en forma amplia un avance para lograr que el aborto tome un lugar diferente en nuestra vida pública. Pero aún falta mucho por concretar para aquellos que apoyan dicha agenda. Este es sin duda un momento que pronto pasará sin mucho ruido más allá del que estamos sintiendo hoy, puesto que se prevé que será parte de un proceso que terminará donde las personas involucradas decidan. Tal vez hablarán los libros de historia sobre este paso, junto con otros pasos en un camino que concluirá en un proceso legislativo diferente al que estamos viviendo hoy. Y será tarea de quiénes vengan en el futuro analizar nuestros días bajo la óptica de un diferente modelo de sociedad.

Lo que no me cabe duda es que sería muy difícil que, en este andar de esta parte de nuestra historia, el paso que hemos dado pueda regresar o retroceder. Habrá que aprender a vivir con ésta posición nueva de la jurisprudencia, debemos aceptar los cambios que conlleva.