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Trump, ¡uy que miedo!
Los cambios recientes que involucran a Fonatur; la Secretaría del Bienestar; la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, y la dirección del Aeropuerto de la Ciudad de México, tienen como referencia el desastre que se ha vuelto el proyecto del Tren Maya. De rebote ganan Ariadna Montiel, ahora titular de la Secretaría de Bienestar y la subsecretaria María del Rocío García.
Quien más crece, por la importancia de la tarea a realizar, el encargo por encima del cargo, no por un tema de organigrama, es Javier May Rodríguez. En lo sucesivo será responsable del Tren Maya, prospecto para gobernar Tabasco, y quien pasa a ser responsable de uno de los proyectos emblemáticos del presidente junto con el cuasitabasqueño Rafael Marín Mollinedo, a cargo del Corredor Transístmico y a quien López Obrador pidió no buscar la candidatura de Morena por Quintana Roo.
Pierde Carlos Morán, que se va al deplorable y decadente Aeropuerto de la Ciudad de México; en su lugar llega otro perdedor, Rogelio Jiménez Pons, que no pudo con el proyecto del Tren Maya por corrupción y negligencia, signos de su gestión. Los costos crecen y el tiempo se impone. El funcionario minimizó incumplimientos y retrasos de las empresas contratadas. La falta de planeación es la constante y los cambios de proyecto han afectado la obra de mayor relieve de la 4T. El presidente fue generoso al enviarlo como subsecretario de Transportes de la citada Secretaría de Infraestructura.
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