Si el INE se atrevió a citar al mismísimo presidente Andrés Manuel López Obrador por andar promoviendo su imagen de cara a las elecciones de 2021, no se entiende su pasividad -y la del Ceepac- ante la descarada precampaña del alcalde de Valles, Adrián Esper Cárdenas para darse a conocer en San Luis Potosí como una figura pública digna de recibir votos ciudadanos ese mismo año, cuando piensa competir para gobernador del estado.

Charlie Sheen, Brozo, Ninel Conde, Mario Sandoval, Pablo Montero, los fabricantes de muñecos de acción y otros peldaños que el empresario ha utilizado para sobresalir, no son nada baratos. Pero él, en su sed de poder, gasta el dinero sin ningún tipo de control de los organismos que son sostenidos con los impuestos de los mexicanos, precisamente, para ponerse a trabajar en este tipo de casos en tiempos no electorales, para cuando llegue el momento de la verdad, puedan decir si hubo o no, campañas ilegales previas de promoción personal.

Extraña, asimismo, que los partidos políticos anden en la baba con esta evidente intención de Esper Cárdenas de ganar día con día una hipotética popularidad, cuando ya deberían juntar estas y otras pruebas del proselitismo del vallense, ojalá que con sus propios recursos, que bastantes heredó, como para todavía andar tomando del erario.

En el caso de AMLO, la Unidad de lo Contencioso del INE señaló que usa a la Secretaría del Bienestar y a los superdelegados para acrecentar su imagen y crear una estructura electoral que favorezca a Morena. No sería el caso de Esper, quien gobierna un municipio sin mayor aparato partidista, porque no lo tiene, pero lo que sí le sobra es recurso económico y ahí está el quid del asunto.

En este momento no hay nadie en el estado que haya emprendido una estrategia similar, sino las típicas y convencionales, como sería el caso del diputado federal Ricardo Gallardo, quien también anda tendido en pos del 21.

Ojo con la ruta del dinero, porque Esper es dado a usarlo en efectivo y no en pocas cantidades.