● No hace falta ponerle nombre a la estupidez personificada, lo cierto es que la pizarra marca una gran paliza para la sociedad civil que carga con esos 185 mil muertos, sin ver de cerca el final de la pandemia.

A estas alturas no hace falta ponerle nombre a la estupidez personificada con responsabilidad genocida, que, según cálculos del INEGI, los muertos llegan a 185 mil que de enero a agosto acumuló un subregistro del 68% de lo reportado por la Secretaría de Salud de Jorge Alcocer.
A la fecha, las muertes vinculadas al Covid son 37.9% más, no las 152 mil que reporta Hugo López-Gatell, ahora recluido por esa estupidez pública que le reditúa en grandes beneficios a futuro con Andrés Manuel López Obrador, quien al parecer sabe apreciar la docilidad y adulación extrema.
Seguramente esa ‘fórmula del éxito’ se corrió y llegó hasta Culiacán porque el alcalde Jesús Estrada Ferreiro develó un enorme lienzo llamado “La Cuarta Transformación”, con la imagen de López Obrador junto a la de Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Francisco I. Madero, José María Morelo y Lázaro Cárdenas del Río.
La náusea está explorando otras fronteras en la 4T, en tanto el Presidente crea las condiciones para rodearse de esa fauna empequeñecida y envilecida que se bate por lograr posiciones becarias vía urnas.
Tiene la ventaja de una oposición inmovilizada, que a falta de neuronas en las dirigencias pero exceso de ambición, abrió el cajón del espectáculo y el deporte para llenar candidaturas de alcaldías, legislaturas y gubernaturas.
En este valle inhóspito no hay freno para los errores, los equilibrios se pierden y los políticos opositores están pactando con el mejor postor. La pizarra marca una gran paliza para la sociedad civil que carga con esos 185 mil muertos sin ver de cerca el final de la pandemia.
Desde este mirador, y con la perspectiva histórica del 2020, nos damos cuenta que estamos en el punto de partida, y muy fácilmente no lleve un año más con cepas más evolucionadas, letales y contagiosas del Sars Cov 2, además de la amenaza en puerta de una dudosísima vacuna Sputnik V que ni los rusos se quieren poner.
Por supuesto que nadie confía en la garantía de López-Gatell a través de la Cofepris, como el organismo certificador bajo su cargo, mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Food and Drug Administration (FDA) no lo certifiquen. Y no lo harán hasta tener los resultados creíbles de la Fase 3.
Lo cierto es que estamos incursionando en terrenos inimaginados para nuestra escala generacional. Para el filósofo y psicoanalista esloveno Slavoj Zizek solamente la fuerza de los países y de sus sociedades sentarán las bases para una recuperación a corto o mediano plazo.
Zizek describe lo que nos pasa ahora como fatiga crónica. “En la primavera sufríamos más, pero ahora, aunque hay más contagios, la gente es más indiferente. No es una indiferencia celebratoria, es una indiferencia desesperada”.
“Nadie sabe qué va a pasar. La gente está literalmente perdiendo el deseo. Cuando acabó la guerra (de los Balcanes 1991-2001), llegaron los suicidios. Me temo que ahora pase lo mismo”.
¡Ufff..!