Poco a poco la punta del iceberg asoma en la candente tragedia de la Sierra de San Miguelito y todo porque los responsables de protegerla, aplican el refrán de que la letra con sangre entra. Veamos si no.

En el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (Ipicyt), niegan que su Estudio Técnico de Factibilidad para el Establecimiento del Área Natural Protegida, debiera contener un apartado específico sobre el riesgo de los incendios en el lugar.

“Nosotros como ente de investigación sólo hacemos la propuesta científica que sustenta el ANP. El tema de incendios forestales está en la Ley de Desarrollo Forestal Sustentable. Y en la Conafor está el Centro Nacional de Incendios Forestales, ellos ven la estrategia anual de incendios”, nos dice un buen amigo del Ipicyt.

Lo anterior está muy bien, pero no se entiende, pues un estudio específico, como su nombre lo indica, investiga y sustenta todo. El Ipicyt, sostenemos, debió tener contemplado este grave problema natural y no es que se les haya olvidado, porque sí lo mencionan, pero apenas 11 veces en un documento de muchas más páginas y encima le aplica varios “etcétera” al tema, sin entrar al fondo del mismo. Simplemente los académicos del Ipicyt nunca consideraron esa posibilidad.

Del lado de la autoridad, como ya hemos establecido, tomaron como base ese trabajo científico para determinar la cantidad de hectáreas a proteger. Hoy sabemos, por el propio Ipicyt, que no eran solamente 12 mil las hectáreas propuestas como Área Natural Protegida, sino 63 mil 783 ha de las 81 mil 565 ha totales de la sierra, según se lee en la página 6.

“Por las características ecológicas y topográficas del área que ha sido objeto de este estudio, la superficie idónea y propuesta para ser declarada como Área Natural Protegida es de aproximadamente 63,783.05 ha, respecto de las cuales se realizó la evaluación ambiental, diagnóstico y propuesta de manejo”, expresan los autores.

La ANP propuesta abarca 13 ejidos, una propiedad privada, una propiedad municipal y abarca las demarcaciones de Mexquitic de Carmona, San Luis Potosí, Villa de Arriaga y Villa de Reyes.

En resumen, el Ipicyt propuso y la Segam dispuso, pero por poco o mucho que abarcara la ANP, de qué iba a servir si de todos los desastres habidos y por haber, el plan contra incendios en la sierra brilló por su ausencia.