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Se acerca el Día Nacional del Libro, que se conmemora cada 12 de noviembre. Esta fecha fue instituida en 1979 en honor al natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz, nacida en 1648, una mujer que desafió las convenciones de su época y defendió el derecho al conocimiento.
Este día nos recuerda la importancia de la lectura en cualquier formato: libros impresos, electrónicos o e-books. Su objetivo es promover el hábito lector, mejorar el nivel educativo, reconocer a autores nacionales y extranjeros, impulsar programas de lectura y garantizar el acceso a los libros sin importar el soporte.
La historia del libro también es la historia de cómo aprendemos. En México comenzó formalmente en 1539 con la instalación de la primera imprenta del continente. Ese mismo año, Juan Pablos publicó el primer libro en español y náhuatl a partir de la obra de fray Juan de Zumárraga (Gonzalbo, 2019).
En el siglo XX, México vivió un momento decisivo: el 12 de febrero de 1959 se distribuyeron los primeros Libros de Texto Gratuitos, 300 mil ejemplares con portadas realizadas por Siqueiros, Montenegro, Zalce y Anguiano (Secretaría de Educación Pública, 2019).
Aunque parezca que el libro electrónico nació en la era digital, sus raíces son anteriores. En 1949, la maestra leonesa Ángela Ruiz Robles creó la Enciclopedia Mecánica, un dispositivo para consultar contenidos mediante láminas y mecanismos, considerado el primer antecedente del libro electrónico (Vega, 2018).
Con el tiempo, el libro digital adquirió ventajas claras: reduce el consumo de papel, permite ajustar el tamaño de la letra y puede llevarse incluso en el teléfono. Su historia moderna comenzó en 1971, cuando Michael S. Hart creó el primer e-book y fundó el Proyecto Gutenberg, dedicado a digitalizar obras de acceso gratuito.
Mientras los formatos cambian, la misión se mantiene: transmitir conocimiento.
En México, sin embargo, leer se ha vuelto menos frecuente. Solo 69.6 por ciento de la población adulta alfabeta leyó algún material en 2024, lo que representa una caída de 14.6 puntos porcentuales respecto a 2015. Los libros continúan como el material más leído, aunque la lectura de periódicos cayó de 49.4 por ciento a 17.8 por ciento. La comparación parte de 2015 porque fue el año en que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía inició el Módulo sobre Lectura con la metodología actual, lo que permite observar la disminución de los hábitos lectores con datos consistentes (INEGI, 2024).
Hoy, desplazar la pantalla no es el enemigo: es parte de la vida digital. La tarea no es prohibirla, sino acompañar a niñas, niños y jóvenes, desde preescolar hasta la universidad, para que sepan alternar la rapidez de las pantallas con la profundidad de los libros.
Celebrar el Día Nacional del Libro también se hace en acciones concretas: acudir a ferias del libro, leer en voz alta desde el atril escolar, intercambiar ejemplares, visitar librerías y bibliotecas públicas. En San Luis Potosí existen muchas y, aunque a veces pasen desapercibidas, siguen esperando lectores.
Leer nos cambia, nos nombra y nos recuerda que el conocimiento tiene memoria. Si dejamos de leer, no solo perdemos libros: perdemos criterio, imaginación y futuro. Que este Día Nacional del Libro no sea una fecha más, sino un recordatorio de que un país sin lectores se queda sin rumbo.
Referencias
Gonzalbo, P. (2019). Historia de la vida cotidiana en México. El Colegio de México.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2024). Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2024 (Comunicado de prensa No. 235/24). https://www.inegi.org.mx
Secretaría de Educación Pública. (2019). 60 años de libros de texto gratuitos. SEP.
Vega, M. (2018). Ángela Ruiz Robles y el nacimiento del libro electrónico. Revista de Historia de la Educación, 37(2), 112-124.





