México tiene su límite, somos una raza muy aguantadora, pero por supuesto que tenemos un “hasta aquí”.

Y aunque no festejo que un ciudadano tome la justicia por su propia mano, este monero piensa que en algunas circunstancias es casi obligatorio levantar el puño y se ponga de pie cuando lo que pertenece por derecho a la ciudadanía es amenazado por el gobierno o cualquier otra institución. El INE, por ejemplo, es un logro ciudadano del cual deberíamos de enorgullecernos y vigilar celosamente.

Como generación viva de mexicanos, nuestro mérito en los últimos años del siglo 20, no fue tener un presidente de oposición que marcara el fin de una era de más de 70 años de la farsa democrática que significó el tener un partido único en el poder, no, el verdadero logro vino antes en la creación de una institución ciudadana e independiente como es el INE (entonces IFE).

Aunque en primera instancia después de su creación en 1990, no hubo alternancia en las elecciones federales, los primeros gobernadores de la oposición comenzaron a ser elegidos. Y al final del sexenio de Zedillo, en las elecciones del 2000 el primer presidente de un partido diferente al PRI llegó al poder. No importa que haya resultado ser un mamarracho con botas, ridículo payaso marihuano, que le bajó el nivel de dignidad que venía implícito en el puesto, el chiste es que el pueblo llegó a mandar tal y como lo deseábamos y necesitábamos.

Ese mismo instituto que ha sido muchas veces señalado, acusado y atacado al no cumplirse los deseos específicos de un personaje, de un partido político o institución pública, es de las pocas instituciones que aún tiene el espíritu ciudadano y demócrata de nuestra nación. Y sí, ya sé que es imperfecto, como lo es todo en este país.

No es de extrañarse que el actual gobierno pretenda convertirlo en una estructura que le favorezca en cualquier situación que no le sea propicia electoralmente, pero los mexicanos debemos de ser mucho muy enérgicos en sostener y reforzar a una de las pocas instituciones públicas que aún es ciudadana, y que puede evitar regresar a las tiranías que alguna vez vivimos cuando la democracia era una farsa.

El INE fue quien sostuvo todo el contexto político, legal y de credibilidad en la elección donde El Peje llega al poder, por lo que diría uno que el Presidente estaría agradecido lo suficiente para respetarlo. Pero no. Pretende que este instituto se convierta en un satélite subyugado a su escalada del poder, tal como lo hizo con la CNDH. Y eso no lo vamos a permitir.

Que no intenten quitarnos lo que por derecho y lucha es nuestro, porque es querer irritar al buen Sansón, ese que es muy bueno para las patadas. O si prefiere hablemos del tigre, ese que amenazó alguna vez con despertar, ese tigre no está domado ni le pertenece al Presidente, es libre y en determinado momento puede tragarse cualquier ganso, o en su defecto dejarlo como Cristo de Iztapalapa o ladronzuelo de combi de Texcoco.