Dentro del torbellino que generado la pandemia es quizás la educación uno de los temas más sonados dentro de la nueva realidad. Hace tan solo un año hubiera sido impensable considerar que el día de hoy estaríamos diseñando clases desde casa, con Zoom y cuidando que la luz, el internet y el ruido ambiental no se conviertan en obstáculos de aprendizaje. Nuestro rol como profesores se ha ampliado y ahora nuestra voz llega a nuestros estudiantes con una responsabilidad crítica: mantener un plan de estudios vigente y relevante.

Si bien ha sido una tarea difícil no podemos negar que reestructurar la mirada sobre la labor docente y sobre nuestros propios cursos y plan de trabajo también ha resultado refrescante. Desde que inició esta modalidad me encuentro cuestionando qué contenidos aumentar, cómo abordarlos de manera distinta y permitiendo la autogestión de mis alumnos, cuáles quizás ya no son tan relevantes. Y sobre todo: cómo motivar para que las sesiones de clase vayan más allá y sean un espacio de reflexión y aprendizaje distinto.

Es desde allí que encuentro una oportunidad de aprendizaje desde esta experiencia tan contrastante y surreal. Al vernos obligados a comunicarnos de maneras nuevas también se abrieron posibilidades de escucha y empatía que permiten incluir reflexiones nuevas. Saber que el periodo de atención frente a la pantalla es distinto nos mueve a generar estrategias novedosas de comunicación y a monitorear la salud mental y emocional de los que nos rodean.

Hay diversos indicadores nacionales e internacionales que advierten sobre el aumento de la deserción escolar y el peligro que conlleva no tener acceso a internet para estudiar. Poder seguir enseñando hoy es un privilegio que conlleva una gran responsabilidad: hacerlo desde la convicción del impacto que pueda tener con los futuros profesionistas de mañana. Serán ellos quienes sigan cerrando la brecha digital y educativa que la pandemia insiste en aumentar. Nos toca a los docentes romper paradigmas e inspirar de manera creativa para que así sea.

María José Vázquez de la Mora, profesora del Departamento de Medios y Cultura Digital del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.